Hábitos que afectan a las finanzas

Coaching Financiero

Por Daisy Abente
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Uno se construye a medida que vive y transcurre, teniendo la ca­pacidad de recrearse y re inventarse las veces que se quiera. Nadie te para, solo vos mismo, porque sos el propio líder de tu vida.

Desde este poder personal, se entiende que podés ser quien te propongas ser, hacer lo que deseas y tener lo que anhelas. Solo empe­zando desde el ser.

Los proyectos siguen, los sueños se multiplican, los desafíos aumentan con la inmensa satisfacción de que se puede lograr y cumplir tan bien como se trabaje el ser interior de cada uno. ¿Cómo estás en tu proceso de construcción de tu vida personal? ¿Estás satisfecho con tus resulta­dos hasta hoy? ¿Qué pensás hacer para avanzar?

Una vez que empiezo a tra­bajar mi SER, dejando mis pensamientos limitantes, y ampliando mi mirada, podría empezar a trabajar en el HACER, esto a su vez muy probablemente nos ge­nere resultados diferentes a los generalmente estamos obteniendo con el nuevo SER que estoy siendo.

Resulta evidente la rela­ción directa que hay entre cómo nos manejamos con el dinero y la sensación aní­mica que esto nos genera.

Cuando las cosas van mal, indefectiblemente la persona tiene una sen­sación de pesadez, can­sancio, desesperación, desgano e incluso des­esperanza; por supuesto que dejarse llevar por estas sensaciones no será de ningún prove­cho. Y cuando tenemos dinero disponible o los gastos controlados, las sensaciones que se sien­ten son de tranquilidad, satisfacción, seguridad, alegría, motivación.

Usamos el dinero según sepamos ordenar las emo­ciones y afectos. Muchas personas se dejan llevar (impulsos, ansiedad, falta de comunicación asertiva, dificultad para poner lími­tes, malos hábitos insta­lados) siendo así el dinero una herramienta donde los afectos se manifiestan. El manejo del dinero está su­peditado al manejo de las emociones, de la ansiedad y del control. Es necesario encontrar el equilibrio para que las finanzas sean tam­bién armónicas.

Ante cualquier situación, el primer paso es reconocer la realidad actual e identificar las emociones que están ahí. Luego hacer un análi­sis de la situación: ¿Por qué me siento así? ¿Qué hace que tenga esta sensación? Y seguir el análisis, ¿hay algo que pueda hacer para cam­biar esta situación? ¿Qué cosas ya hice? ¿Qué me fal­ta hacer aún? ¿Que sería lo peor que me pudiera pasar? ¿Qué me gustaría que me pase?

Es necesario hacer un análi­sis personal de lo que vamos viviendo, para así ponernos en acción hacia donde que­remos estar. Todo esto tan válido para la relación con el dinero.

En la medida que vayamos logrando modificar los há­bitos financieros, empezar a ser más ordenados y pru­dentes a la hora de manejar el dinero, y vayamos logran­do salud financiera, podre­mos estar más disponibles para ayudar a otras perso­nas y también tendremos sensaciones positivas que nos favorezcan de manera integral.

La salud financiera permite que sintamos seguridad, tranquilidad, confianza, bienestar. Reconocer que somos protagonistas direc­tos de nuestro presente y futuro, es fundamental.

Hoy podés tomar alguna decisión o acción que sea sana para tus finanzas, y al ser sano para tu bolsillo es positivo para todo tu ser. El tiempo pasa muy rápido, no dejes pasar la oportu­nidad de controlar tu vida financiera. Si te propones, la salud financiera es para todos.

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