¿La Conmebol ¿quiere irse realmente?

“Hay inseguridad jurídica”, “la Corte dio luz verde para que con­tinúe la demanda laboral contra la Confederación”, etc. La Confe­deración Sudamericana de Fútbol entró en estos últimos días en un remolino de titulares y defini­ciones periodísticas que parecen amenazar su estabilidad como ente rector del fútbol subcontinental. Pero el premio se lo podría llevar esta frase: “La Conmebol se puede ir de Paraguay, en caso de que esto siga prosperando”, refiriéndose a un fallo judicial que obligaría al ente a desembolsar una millonaria indemnización.

La Conmebol tuvo emergencias mucho más graves que un plei­to laboral de US$ 10 millones. En 2015 recibió un inesperado golpe cuando el Congreso le casó la in­munidad y el rango diplomático de los que gozaba desde 1997 y que ponían a su sede de Luque fuera del alcance de cualquier “allana­miento, requisa, confiscación y toda otra forma de interferencia, ya sea de carácter ejecutivo, admi­nistrativo, judicial o legislativo”. Si después de eso, la Conmebol no se fue del Paraguay, ¿por qué ha­bría de hacerlo ahora, cuando está manos arriba frente a las investi­gaciones de la FIFA?.

Si el país se manejara con la misma racionalidad empleada en el fútbol, quizá las cosas nos fueran mejor. La Conmebol goza de un patrimonio institucional muy sólido, que supe­ra los US$ 200 millones, según se desprende de sus últimos estados contables. Aparte de su sede cen­tral, la entidad lleva invertidos US$ 27 millones en un centro de con­venciones y casi US$ 38 en un ho­tel cinco estrellas que, dicho sea de paso, estaba embargado por orden judicial debido a pleitos laborales. Esto quiere decir que entre terre­nos, edificios e instalaciones diver­sas, la Conmebol lleva plantados fácilmente más de US$ 100 millo­nes en el Paraguay.

Además, este complejo adminis­trativo, hotelero y centro conven­cional de última generación está a tres minutos del Aeropuerto In­ternacional y en la cabecera del eje corporativo, comercial, financiero y residencial de más alto nivel de la capital. Y aunque ya no tiene inmu­nidad diplomática, Conmebol goza en el Paraguay de una bajísima car­ga impositiva, laboral y de regula­ciones municipales que habría que saber en qué otra ciudad del conti­nente podría encontrar.

¿Qué la Conmebol podría llevar su sede a otra parte? Claro, todo es posible. Pero antes consideremos lo que aseguraba en su informe financiero de 2016: “La inversión prevista para el 2017 principal­mente ayudará a fortalecer la nue­va Conmebol. La remodelación del edificio ubicado en Luque permi­tirá que, luego de veinte años de construcción de la sede de la ins­titución, se realicen las adecuacio­nes de infraestructura y tecnolo­gía que contribuyan a generar una mayor integración y efectividad de todos los colaboradores, que día a día están enfocados en el desa­rrollo y fortalecimiento del fútbol sudamericano”.

Con tantos planes y proyectos de inversión, no parece que esta gen­te quiera de aquí. Salvo que algu­na vez la Secretaría de Tributación decidiera meter en serio la lupa impositiva en el mismísimo centro de los negocios que se mueven en su área de influencia, cosa que tal vez podría poner nerviosos a más de uno.

Ahí sí, otro gallo nos cantara.

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