La empresa tecnológica que no vino al MWC 2016, no existe como tal

Atrás va quedando ?de manera tan rápida
como la propia tecnología que hace solo un año nos maravillaba y hoy catalogamos
casi de obsoleta- la gran controversia que causó el lunes Mark Zuckerberg
cuando hizo su entrada al salón auditorio lleno de fieles de la tecnología que
copaban los asientos embutidos en sus cascos/gafas de realidad virtual, quienes
ni siquiera notaron al creador de Facebook pasar al lado de los que estaban en
los asientos del pasillo hasta que empezó su discurso ya sobre la tarima.

Zuckerberg colgó la foto en su muro del
Facebook y dijo que la realidad virtual es el futuro de la comunicación entre personas,
echando la chispa sobre la pólvora de aquellos más románticos quienes buscan
?el contacto con las flores y la percepción de los aromas que despiden al
acercarse a una real?, o quienes declaran que ?la tecnología está sometiéndonos
a sus caprichos en lugar de servir de herramienta para liberar a las personas?.
Mark dijo simplemente que es eso lo que busca, y por lo cual se ha aliado a
Samsung para el desarrollo de esta tecnología; ?unir a las personas que están
separadas por distancias irreconciliables?.

Tecnología
automotriz

Ayer las estrellas de la muestra fueron los
automóviles. Mercedes, BMW, Peugeot, Nissan y, tantas otras cuyos emblemas aún
no se mostraron por calles paraguayas, desplegaron todo un arsenal de novedades
tecnológicas tendientes a eliminar muchas de las acciones que el conductor
realiza aun hoy con las manos y buscando, incluso, que el vehículo responda a
órdenes que solo fueron pensadas por el conductor.

Ahora bien, si hubiera que definir esta
edición del Mobile World Congress en solo dos palabras, estas serían sin duda:
?Realidad Virtual? y ?360 grados?.

Desde Zuckerberg hasta aquellos expositores
desconocidos que con esfuerzo plantaron bandera allá en lo profundo del Hall 4,
vinieron a mostrar la nueva tendencia. A diestra y siniestra, entre aparatos
celulares y computadoras, estaban los anteojos de realidad virtual, y no
faltaron los que se animaron a probarlos.

Si no solo simpática, la representación
hasta podría pasar por hilarante: Ejecutivos de edades comprendidas entre los
30 y los 50 años, embutidos en lindos trajes de sastre, moviéndose tal si
sostuviesen un garrote en las manos y lanzando golpes a una piñata imaginaria.
Claro, con el respectivo ?anteojo? bien calzado a la circunferencia de la cabeza
?más bien parecen cascos.

Estos aparatos están ligados a los más
diversos accesorios que van desde las cámaras de los celulares, hasta complejos
ordenadores que comandan el siguiente paso del usuario, otros incluso se ligan
a guantes ?inteligentes?, lo cual completa el espectáculo visual de por sí ya
llamativo.

Una cosa es cierta: hay tanta, pero tanta
gente dedicada al mundo del desarrollo de tecnología, que uno siente que
nuestras humildes profesiones califican para el rótulo de arcaicas y, además,
absolutamente todas lucharon con las tripas para conseguirse un lugarcito en el
Mobile World Congress de Barcelona este año que, aquel que no vino a mostrarse,
no existe.

 

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