LA REGENERACIÓN URBANA DE ASUNCIÓN

La crónica oficial dice que el Presidente de la República hizo “un llamado a dejar de lado el electoralismo recurrente” y combinar un esfuerzo pluriinstitucional para dar una solución definitiva y orgánica a la problemática de los bañados de Asunción.

Interesante convocatoria. Hasta el momento, las zonas inhabitables de la ribera asuncena han tenido una atención descoordinada y parcial, centrada más bien en obras de impacto visual (costanera), algunas unidades habitacionales dispersas y, sobre todo, mucho asistencialismo electoralista en época de inundaciones.

Se pensó muy poco en serio y cuando se lo hizo, lo urgente terminó por relegar lo importante, como lo fue el proyecto de franja costera.

Muchas ciudades han he­cho abordajes orgánicos y masivos de sus espacios problemáticos o simple­mente abandonados. El Porto Maravilha de Rio de Janeiro, inspirado en la reconversión de la franja marítima de Barcelona en 1992, ha transformando a la ex capital brasileña con un vasto complejo enfocado en dar una solu­ción drástica al tránsito, con espacios públicos de uso común, además de crear dos polos culturales de primera magnitud: el Museo de Arte de Río, convertido en una de las principales salas de ex­posiciones de la ciudad, y el Museo del Mañana, uno de los centros de ciencia, tecnología y medio ambiente más modernos del mundo.

Hacia finales del siglo XX, el alcalde de Guayaquil, León Febres-Cordero, ideó el Malecón 2000, un espacio de regeneración urbana que cambió la faz que da al rio Guayas. Se ignora cuál es el proyecto, si es que existe, para hacer de la cara ribereña de Asunción un área habitable para quienes hoy viven en el barro sino también un verdadero espacio público para la recreación, el arte, la ciencia y la innova­ción. Ojalá lo logren.

 

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