ícono volver atrás
icono de buscador
 
5D logo

Opinión

Cómo valuar mi empresa sin sesgos de subjetividad

Vender una empresa es una de las decisiones más importantes a las que pueden enfrentarse empresarios o emprendedores, y puede la misma surgir por diferentes motivos: provenir de dificultades económicas, por desacuerdo entre sus propietarios a la hora de tomar decisiones, por ausencia de herederos en caso de empresas familiares, falta de tiempo para su dedicación, por su propio ciclo, agotamiento del modelo de negocio, o simplemente por haber sido concebida desde el inicio para su posterior venta, entre otros.

 
 
 

Una empresa, a diferencia de un bien tangible, como puede ser un inmueble, una maquinaria u otro; es un elemento cambiante, sobre la que influyen muchas variables y que en su conjunto determinan un dato, por demás relevante e imprescindible a conocer por sus dueños, que es su valor.

Es por esto, que existen numerosas metodologías, entre ellas y dentro de las más aceptadas, están las que parten de valores estáticos, como las que podemos obtener del balance de situación financiera de la empresa o estado de resultados; otras que parten de valores dinámicos, como el método de flujos de fondos descontados, así como las basadas en la creación de valor.