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Opinión

Gobierno Corporativo en tiempos de coronavirus con trabajo a distancia

En el home office, una realidad empresarial anticipada abruptamente por el Covid 19, un buen número de empleados de la empresa están alejados de la vida cotidiana y de la supervisión directa, y no han tenido la preparación física, emocional, psicológica y mental necesaria para responder bien a esta nueva modalidad

 
 
 

Gobierno corporativo se expresa básicamente en un sistema de relaciones entre al menos tres actores: la propiedad o los accionistas, la junta directiva y la ejecutiva. Sobre este modelo básico podemos decir que es la estructura mínima que debe formalizarse en cualquier emprendimiento para asegurar su sostenibilidad en el tiempo.

A estas tres anclas se pueden añadir otras, al admitir la interacción activa de la organización con otros interesados en el desempeño y los efectos de las empresas. Entiendo que lo que define el alcance y los objetivos de esta relación es la asimilación por parte de los propietarios de las responsabilidades empresariales centradas en objetivos emergentes, sociales y medioambientales, y con los actores de la cadena empresarial. Es este aspecto donde reside el principal desafío del momento actual con el trabajo a distancia (Home office), durante y después de la pandemia de Covid-19.

El coronavirus ha demostrado con fuerza en la esfera empresarial una transversalidad en todas las estructuras organizativas internas, cuestionando las atribuciones, los límites de las competencias, las estructuras de poder, revolucionando y reorientando las prácticas y concienciando a los empleados de su importancia individual y social en el trabajo. Y son tres aspectos del buen gobierno que nos llaman la atención en este momento: Propiedad, Principios y Propósitos.

 
 

Opinión

Empresas familiares y gobernanza corporativa como factor crítico del éxito

Al igual que ocurre con las empresas privadas en general, las de tipo familiar también están directamente expuestas a la profusión de cambios tecnológicos, a transformaciones sociales y de costumbres, al colapso de los sistemas políticos vigentes a tal punto, que han perdido toda conexión con los deseos de la sociedad civil y a una dura prueba de supervivencia de sus modelos de negocio.

 
 
 

Nos guste o no, las cosas están cambiando a la velocidad de la luz. Según John Davis, experto que se dedica al estudio de empresas familiares, “Las empresas familiares tienen una alta capacidad para adaptarse a los ciclos económicos, pero no suelen contar con la estructura necesaria para afrontar grandes cambios bruscos.” Desde la perspectiva de las empresas latinoamericanas, esto tiene que ver, a mi juicio, con la tradición de estabilidad que se percibe en las empresas familiares. Por regla general, éstas suelen resistirse a los cambios y a las transformaciones. En otras palabras, están más acostumbradas a modelos de negocio estáticos que han dado buenos resultados a lo largo del tiempo, hasta que las inflexiones del mercado se aceleraron y adquirieron un ritmo inédito. Esto ha ocurrido en el marco de lo que se denomina la 4ta Revolución Industrial.

Las empresas familiares suelen tener dificultades a la hora de actuar como accionistas, lo que deriva en el abandono de negocios que ya no son viables pero que, muchas veces, fueron los que motivaron el nacimiento de la empresa. Esta situación genera una peligrosa nostalgia. Un apego emocional incompatible con la dura realidad competitiva. Abandonar rápidamente lo que no funciona es una de las claves para ser competitivo en el siglo XXI. Observó entonces un dilema en las empresas familiares: ¿la dirección debe pensar como un gerente o como un accionista? Quien piensa como accionista ve los cambios en el mercado, interpreta los escenarios y se posiciona ante ellos, ampliando así su visión sistémica. Todo eso con más agilidad, más racionalmente. En cambio, quien piensa como gerente suele buscar la excelencia operacional, la eficiencia de los procesos, el enfoque en los resultados sostenibles, entre otras características que hacen a la competitividad.

La viabilidad financiera de la familia suele estar directamente relacionada con el éxito de la empresa familiar. En el contexto empresarial, la creación de valor económico y social se ve impactada por el ritmo de los cambios impuestos por el mercado. Así las cosas, la atención permanente puesta en una gestión profesional y competente es una condición sine qua non para las empresas familiares latinoamericanas. La mentalidad del accionista, al menos en teoría, tiene por objeto asegurar que la empresa logre los resultados comerciales deseados y sea viable a largo plazo. Ello asegurará que sea receptiva a la innovación y que desarrolle una cultura empresarial adaptable que impulse y permita la difusión y el intercambio de ideas, así como también el abandono de prácticas y modelos anticuados.

 
 

Opinión

Empresas familiares: ¡el gran salto al gobierno corporativo!

Antes o después, los empresarios familiares enfrentan el reto de la sucesión, con bastante preocupación la mayoría de las veces. La inquietud, y no pocas veces también las dudas y el desasosiego, se debe a no ver claro qué persona debe suceder al fundador/a o al máximo líder que dirige la organización familiar.

 
 
 

Concretamente, esta semana, la fundadora de una empresa familiar me decía: “No veo a ninguno de mis dos hijos preparados para manejar la empresa y menos para la nueva etapa que debemos enfrentar”.

Ante este tipo de recelo -la no suficiente preparación o competencia del sucesor- siempre suelo decir que el perfil del sucesor pasa a un segundo lugar cuando la empresa familiar tiene un sólido gobierno. Es lógico, común, y hasta normal en algunos casos, pensar que el sucesor no vaya estar al nivel del fundador o al líder que durante muchos años gestionó exitosamente la empresa. Y, posiblemente, ese temor esté justificado en numerosas ocasiones. En efecto, la realidad es implacable y no da la opción de dar marcha atrás ya que, como decía Napoleón, “la educación de las siguientes generaciones debe comenzar veinte años del nacimiento de sus miembros: con la educación de los padres”. Siempre digo que la naturaleza es implacable y suele darte lo que siembras.

Si bien los hechos no se pueden cambiar ni las evidencias ocultar, el punto no es éste. Lo que es vital para las empresas familiares es entender que, para el futuro de la organización, es más importante tener órganos de gobierno fuertes, adecuados, funcionales y consistentes, con presencia de criterios verdaderamente independientes. Sin duda, el talento suma, y el liderazgo acelera y hace posible algunos retos. Pero a mediano y largo plazo tiene un mayor impacto en la empresa el hecho de contar con procesos de toma de decisiones profesionales, basados en órganos de gobierno con mentalidad de equipo, más que en visiones, inspiraciones y genialidades individuales.

 
 

Opinión

Resaltan importancia de un consenso para renegociar Itaipú

La comisión directiva de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), mantuvo ayer una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores, Federico González, a fin de abordar los temas vinculados con la integración regional, y las negociaciones respecto al tratado del Anexo C de Itaipú Binacional, entre otros.

 
 
 

Los miembros de la CAP realizaron un especial énfasis sobre la necesidad de que el Gobierno construya un consenso para que la posición del Paraguay refleje los intereses nacionales. En este punto, el canciller González dijo que la revisión respecto al tratado de Itaipú, así como el trabajo conjunto entre los sectores públicos y privados para proyectar la mejor imagen a nivel internacional y obtener los mejores resultados para el país son prioridades.

Señaló que “ante todo es importante tener en cuenta que está estipulado que se haga una revisión del Anexo C del Tratado, que tiene que ver con las bases financieras y el costo del servicio de electricidad que es la tarifa, entonces sobre esa base avanzar, tomar como prioridad y como norte la defensa de la soberanía energética que es algo irrenunciable”, señaló.

Por otra parte, manifestó que otra prioridad actual es la reactivación económica post Covid-19, y resaltó que de acuerdo a las estimaciones realizadas por organismos financieros y calificadoras internacionales, Paraguay está bien posicionado y será el país que tendrá menor impacto económico en la región.

 
 

Opinión

Residencia Fiscal en Paraguay

Todas las personas desarrollan sus actividades económicas dentro de un espacio físico, donde habitan o se encuentran constituidas. Esto, lógicamente, se aplica tanto a las personas físicas como a las personas jurídicas y tiene incidencia fundamental a la hora de establecer en qué país se deben pagar impuestos.

 
 
 

Esta cuestión, además, adquiere otro matiz a la luz de la Ley N° 6.380/2019 (la “Ley Tributaria”), pues el criterio para establecer cuándo una persona física o jurídica tiene residencia fiscal en Paraguay, es esencial para determinar qué impuestos se van a aplicar por las rentas que obtenga, o, en su caso, la tasa del impuesto correspondiente.

Con la vigencia de la Ley Tributaria, el Paraguay vive un proceso de incorporación de normas y conceptos de tributación aplicados internacionalmente. Esto va cambiando las normas fiscales internas y, en este marco, la Administración Tributaria ha explicado los alcances del concepto de residencia fiscal en Paraguay. Están establecidos los procedimientos para que las personas obtengan el certificado de residencia fiscal, por medio de la Resolución General N°65 del 17 de setiembre de 2020 (la “RG”). Este documento es clave para la aplicación de los Convenios para evitar la Doble Imposición (“CDI”), que están en vigor entre Paraguay y otros países, pues respaldan la calidad de residente fiscal en Paraguay ante la autoridad tributaria de los otros Estados.

El concepto de residencia fiscal que la Ley Tributaria introduce difiere de lo que anteriormente se encontraba concebido como domicilio fiscal, de conformidad con lo dispuesto en la Ley N° 125/1991. Para comprender el alcance de ese nuevo concepto, debemos analizar por separado lo supone para cada tipo de contribuyente.