Pensar en los niños y no solamente en nuestros hijos

Filósofo, matemático, pedagogo y educador, Bernardo Toro estuvo nuevamente en Asunción invitado por Dende, Desarrollo en Democracia y Juntos por la Educación. Sus palabras, siempre sabias y oportunas, nos invitan a la reflexión.
A lo largo de la vida, una persona tiene alrededor de 80 a 150 docentes que moldean su formación académica. Al mismo tiempo, esa formación también está siendo influenciada por la familia, los libros que lee, los amigos que tiene, el contexto cultural en que una persona crece y se desenvuelve. Por citar un ejemplo, estudiar en Asunción es muy distinto a estudiar en una escuela rural a 50 km de la ruta. Indefectiblemente, para cada ciudadano, existe una experiencia de formación distinta.

Esta diversidad de experiencias es lo que hace que la educación sea un proceso difícil de orientar, por sus infinitas variables. La aleatoriedad en la formación de un individuo transforma a la educación de una persona y esto hace que la misma sea muy difícil de planificar. Sin embargo, lo poco que pueda ser planificado en educación, lleva a la persona a seguir un camino, un carril que la obliga a encontrarse con experiencias únicas.

SI QUEREMOS QUE SEAN CIUDADANOS ACTIVOS, PRÓSPEROS Y QUE CONSTRUYAN RELACIONES POSITIVAS ¿QUÉ VAMOS A ENSEÑARLE A LOS NIÑOS Y NIÑAS DE NUESTRO PAÍS?

La educación no debiera ser solo un problema del ministro o del sector, sino de todos los ciudadanos. Hoy, estamos frente a la oportunidad de juntarnos nuevamente como sociedad para intentar responder a esta pregunta.
Ante esta oportunidad que nos trae la democracia, no debemos perder el tiempo en especular quién será el ministro o la ministra. Tenemos que aprovechar esta ventana de oportunidad que llega con la transición, un sentimiento de renovación y esperanza, para pensar entre todos qué le vamos a ofrecer a las generaciones que se vienen.

Esto nos lleva a reflexionar qué educación queremos para los paraguayos. Lo cual nuevamente nos lleva a otra pregunta más difícil de responder, ¿cómo hacer que la educación sea una promesa de valor?
CARACTERÍSTICAS DE UNA PROMESA DE VALOR.
1. Es un propósito externo a todos: no debe ser simétrico pues al serlo, por la naturaleza humana, nos divide. 2. Debe maximizar los intereses de todos. 3. Nadie lo puede hacer solo. 4. Debemos cooperar para lograrlo.

Para convertir a la educación en una promesa de valor, Bernardo Toro asegura que necesitamos poner todo
el capital social en ella. Alineando a las instituciones, a las relaciones, a los medios de comunicación, a los negocios, al prestigio y los recursos económicos hacia esta promesa. Pero hay que ir un paso adelante y hacer que la educación sea una agenda colectiva, no solo del Ministerio de Educación y Ciencias, sino de todos los ciudadanos.
Como paraguayos debemos tener una gran conversación. Esta conversación no solo debe estar enfocada en el contenido curricular y en la formación docente, debe ir más allá, aceptando nuestras diferencias, sin imponer “verdades” Qué es lo que sabemos como país y qué es lo que Paraguay puede ofrecer al mundo.

El gran error sería que imitemos a otros países, ya que cada país tiene un lugar y sus bondades en el mundo, veamos qué es lo que sabemos y qué queremos dejar para la futura generación. Si encontramos saberes que queremos transmitir y no los tenemos, se justifica traer a extranjeros. Esta conversación requiere que nos hagamos cargo como adultos, esto es, pensar en los niños y no únicamente en nuestros hijos.

Pero las oportunidades son solo oportunidades que se pueden convertir en una desgracia o en una promesa de valor. De todos depende hacer de este momento el timón hacia el futuro de nuestra nación o perderemos un lustro para asomarnos lentamente hacia una nueva oportunidad. (*) Texto extraído del conversatorio realizado por Bernardo Toro el viernes 20 de julio de 2018 en Juntos por la Educación.

 

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