Reforma del Impuesto Selectivo al Consumo

Alejandro Jara

 Director del Club de Ejecutivos

Actualmente la economía paraguaya tiene dentro del sistema tributario varios tipos de impuestos. Algunos son impuestos directos y otros indirectos. Lo que distingue uno del otro es el impacto donde afecta al contribuyente. Tenemos un impuesto directo, el Impuesto Selectivo al Consumo, el cual según la legislación grava el impuesto a los cigarrillos, a las bebidas alcohólicas y los distintos tipos de combustible, entre otros bienes.
Puntualmente me voy a ceñir a los efectos tributarios de recaudaciones sobre dos bienes que afectan a las bebidas embotelladas, a las alcohólicas y a los cigarrillos.
Vemos constantemente que debemos obtener más y mayores recursos para el sostenimiento de los servicios básicos como salud y educación. Estos servicios están consagrados en la Constitución Nacional, pero siempre son escasos y sobre todo cuando tenemos un crecimiento demográfico poblacional vegetativo, estable y predecible a lo largo de los años.
El Estado debería mejorar y materializar de mejor manera las recaudaciones generadas por el Impuesto Selectivo al Consumo, específicamente en esos dos bienes, hoy considerados en calidad de bien público.
Actualmente, las declaraciones juradas son autodeclarativas en la producción y en las declaraciones tributarias, llevando consigo ciertas cuestiones de la verdadera producción realizada y declarada y de la verdadera capacidad contributiva del contribuyente. En este caso, las empresas, expresan en cada declaración jurada presentada al Fisco.
Para efecto, me permito señalar la necesidad fiscal de generar una reforma del Impuesto Selectivo al Consumo, atendiendo que a la fecha es el único impuesto que no fue reformado en la estructura. Sí reformaron los aspectos relativos a la modificación de tasas impositivas, pero en cuanto a la conformación de la base imponible no se reformó nada aún.
Cabe recordar la existencia y también el uso en otras administraciones tributarias, como la Receita Federal, de un sistema de control del flujo de producción, en donde las producciones son controladas e informadas automáticamente a la base de datos de la administración tributaria, tal como están funcionando las retenciones virtuales de IVA en los contribuyentes. Producirá esto un sinceramiento en la cantidad verdaderamente producida en bebidas alcohólicas y en cigarrillos y, a su vez, permitirá una mayor cantidad de producción declarada, como así también una mayor recaudación en el Impuesto Selectivo al Consumo.
Considero necesaria la reforma del Impuesto Selectivo al Consumo, pues necesitamos tener una mayor recaudación impositiva. Obviamente, no en todos los impuestos y en todos los sectores económicos. Pero considero que por efecto adverso a la población de dichas mercaderías (cigarrillos y bebidas alcohólicas), deberían tener una mayor carga tributaria, así como un mayor control de producción. Asimismo, los recursos obtenidos deberían ser destinados a salud y educación, pues son, por un lado, productos generadores de ingresos y, por el otro, son productos generadores de gastos sociales en lo referente a salud pública

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