Tomen nota, señores legisladores

Incapaces de liderar una iniciativa ética, los diputados se abroquelaron a la espera de que Ibañez renunciara. Inacción digna de un aguantadero de delincuentes.

 

Es de esperar que los le­gisladores hayan recibido como una bofetada en el rostro lo que ha pasado con el diputado Ibañez. No porque haya mérito en la renuncia del ex legis­lador sino porque ha sido un triunfo del pueblo har­to de ver sentados en los curules parlamentarios a delincuentes comunes ensoberbecidos de pre­potencia, hinchados de impunidad y patinados de majestuosa necedad.

La cada vez más escasa reserva de ética que aún pervive en el Congreso estará respirando alivia­da; pero no tiene mucho tiempo para seguir ha­ciéndolo porque es hora de que se aboque, de for­ma seria y responsable, a discutir una reforma profunda de los instru­mentos que consagran la representación popular en cada elección nacional o municipal. El sistema actual ya no da para más. Por cada mente intelec­tualmente superior hay por lo menos cinco o seis asnos calientasillas dispuestos a secundar cualquier disparate que se les proponga. Y por cada representante a quien la ética le condi­ciona sus actos, hay diez zombies en estado de descomposición moral a los que sólo les interesa perpetuarse en sus asien­tos y llenarse los bolsillos sirviendo de mano de obra legislativa barata para las aventuras de los caciques y poguasú de la política criolla de baja es­tofa. Esto debe terminar.

La ciudadanía ya no soporta que el Parlamen­to sea un aguantadero de malvivientes que se autoprotegen, se autopremian y se auto­promocionan en esta pirámide de corrupción en que se ha convertido este poder del Estado.

Tomen nota, señores legisladores. Han estado tensando la soga mucho más allá de su resistencia. Lean e interpreten lo que se dice en las redes socia­les, escuchen a la gente movilizada, perciban la altísima temperatura del humor social sobrecalen­tado por sus acciones.

Y si no reciben el men­saje, es porque los ciega la ambición sin medida. No hay otra explicación.

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