Hablando con la pared

Nuestras vidas están inundadas de radiación electromagnética ambiental, que nos llega desde los campos generados por las líneas eléctricas hasta las señales utilizadas para enviar datos entre los transmisores Wi-Fi. Varios investigadores de Microsoft y la Universidad de Washington han encontrado una manera de aprovechar esta radiación para crear una interfaz de ordenador que convierte cualquier pared dentro de un edificio en una superficie sensible al tacto.

La tecnología podría permitir que los interruptores de luz, termostatos, estéreos, televisores, y sistemas de seguridad pudieran ser controlados desde cualquier punto de la casa, y podría conducir a nuevas interfaces para juegos.

"Existe toda esta radiación electromagnética en el aire", afirma Desney Tan, investigador senior de Microsoft (y TR35 en 2007). Las antenas de radio recogen algunas de las señales, explica Tan, pero eso es algo que la gente también puede hacer. "Resulta que el cuerpo es una antena relativamente buena", señala.

La radiación electromagnética ambiental emitida por los aparatos electrodomésticos, teléfonos móviles, ordenadores y el cableado eléctrico dentro de las paredes se suele considerar ruido. Sin embargo, los investigadores decidieron usar dicho ruido como centro de su nueva interfaz.

Cuando una persona toca una pared con cables eléctricos detrás de ella, la persona se convierte en una antena que sintoniza la radiación de fondo, produciendo una señal eléctrica distinta, dependiendo de la posición del cuerpo y la proximidad y ubicación en la pared. Esta señal eléctrica única puede ser recogida e interpretada por un dispositivo en contacto con o cerca de su cuerpo. Cuando una persona toca un punto en la pared detrás de su sofá, el gesto puede ser reconocido, y podría ser utilizado, por ejemplo, para bajar el volumen en el estéreo.

Hasta ahora, los investigadores sólo han demostrado que un cuerpo puede convertir el ruido electromagnético en una señal útil para una interfaz basada en gestos. Un estudio sobre este hecho se presentará la próxima semana en la Conferencia CHI sobre Factores Humanos en los Sistemas de Computación en Vancouver, Columbia Británica.

En un experimento, los sujetos de prueba llevaban puesta una banda de conexión a tierra en la muñeca—un brazalete que se utiliza normalmente para evitar la acumulación de electricidad estática en el cuerpo. Un cable desde la banda fue conectado a un convertidor de analógico a digital, que llevaba los datos de la banda a un ordenador portátil colocado en una mochila. Después, unos algoritmos de aprendizaje de máquinas procesaban los datos para identificar los cambios característicos de las señales eléctricas correspondientes a la proximidad de una persona a una pared, la posición de su mano en la pared, y su ubicación dentro de la casa.

"Podemos convertir cualquier superficie arbitraria de la pared en una superficie de entrada táctil", afirma Shwetak Patel, profesor de ciencias informáticas e ingeniería, e ingeniería eléctrica, en la Universidad de Washington (además de TR35 en 2009), que participó en el trabajo. El siguiente paso, asegura, es hacer el análisis de datos en tiempo real y hacer que el sistema sea aún más pequeño—usando un teléfono o un reloj en lugar de un ordenador portátil para la recogida y análisis de datos.

"Con la Nintendo Wii y la Kinect de Microsoft, la gente está empezando a darse cuenta de que estas interfaces de gesto pueden ser muy convincentes y útiles", afirmó Thad Starner, profesor de Informática en Georgia Tech. "Este es el tipo de estudio que apunta a una nueva dirección, a una idea interesante; ahora podemos refinar esa idea y hacerla mejor con el tiempo".

Perfeccionar el sistema para hacerlo más fácil de usar será importante, afirma Pattie Maes, profesora en el MIT Media Lab especializada en interfaces de ordenador. "Muchas interfaces requieren algún tipo de información visual y tangible, o auditiva, para que el usuario sepa dónde tocar". Si bien los investigadores sugieren usar pegatinas u otros signos que denoten controles basados ??en la pared, este enfoque podría no ser atractivo para todo el mundo. "Creo que es fascinante", explica Maes, "pero quizá sólo tenga casos de uso limitado".

Joe Paradiso, otro profesor en el MIT Media Lab, afirma que "la idea es salvaje y lo suficientemente diferente como para llamar la atención", pero asegura que la señal producida puede variar dependiendo de la forma en que una persona usa el dispositivo que recoge la señal.

Patel ha utilizado previamente los sistemas de electricidad, agua y ventilación de un edificio para localizar gente en el interior. Tan ha trabajado con sensores que utilizan la potencia del cerebro humano para la informática y la actividad muscular para controlar componentes electrónicos de forma inalámbrica. Los dos investigadores comparten el mismo interés por extraer información útil de las señales de ruido. Con este reciente proyecto conjunto, afirma Tan, los investigadores están "tomando basura y dándole sentido".

Fuente: Technology Review.es 

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