Atención, Sra. Ministra

De nuevo los sindicatos de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) salen a la palestra con un reclamo de aumento salarial, esta vez, del 15%, además de la “recuperación” de 300 vacancias. Demostrando su astucia negociadora, los líderes sindicales saben a quién encomendar la misión: al presidente de la Cámara de Senadores, cuya vena populista está hartamente demostrada. De todas maneras, sea quien fuere el “gestor de buena voluntad”, el reclamo irá a parar a la mesa de la ministra de Hacienda, cuyo equipo tendrá la agradable tarea de repasar cifras y evaluar impactos, como se hace con cualquier pedido de aumento. Así que, a la ministra le dedicamos las consideraciones siguientes. Según los reclamantes, el salario de los empleados de ANDE ha estado perdiendo poder adquisitivo. Chocolate por la noticia. Ese deterioro es igual para todos. A un promedio de inflación del 4% en los últimos tres años, el negativo acumulativo es de un 12%. Lo que pasa es que una cosa es cómo impacta la inflación sobre un salario mínimo de G. 2.100.000 y otra cosa muy diferente sobre la plantilla total de la ANDE, en donde prácticamente nadie gana el mínimo, salvo algunos ayudantes de reclamos y cargos similares. Es más, los salarios promedios arrancan de 5 a 7 millones de guaraníes, se estandarizan entre los 8 y los 12 millones y pueden alcanzar niveles de entre 18 y 24 millones. Estos últimos, que conforman un buen lote, son salarios del primer mundo pagados por una masa de usuarios del tercer mundo. ¿No hay proporción, verdad? A eso hay que agregar lo que en esta columna editorial hemos bautizado “semántica presupuestaria”. En la ANDE se cobra, Sra. Ministra, por ítems tales como bonificación adicional, bonificación familiar, adicional alimenticio, bono alimenticio, horas extras diurnas, horas extras nocturnas, bonificación por jefatura, personal prevenido, complemento PCC, mayor costo de vida, anuenio, adicional por trabajo permanente en la CH-ACY, bonificación por disponibilidad, además, naturalmente, del sueldo. ¿Lleva la cuenta, Sra. Ministra? Catorce conceptos diferentes, cada uno con sus escalas propias. Usted puede encontrar, buscando con paciencia en las planillas, a un sujeto con un sueldo de bolsillo de 19.000.000 de guaraníes al que hay darle ayuda familiar, bono alimenticio y bonificación familiar, más o menos como si fuera un “homeless”, un desheredado de la vida… eso sí, con sueldo de gerente. Los sindicatos dirán que a ellos también los alcanza el deterioro salarial. Pero si tuvieran un poco de pudor, deberían considerar que esos salarios descomunales los paga siempre el mismo burro de carga, el consumidor promedio al que la factura de la luz cada día le pesa más. Ahora, Sra. Ministra, puede hacer usted sus cuentas y decidir. Esperemos no olvide que ceder a estos planteos por completo alejados de la realidad terminan siempre agujereando los mismos bolsillos de siempre.
Muchas gracias, Sra. Ministra.

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