Quién vencerá las elecciones del 2018

Victor Raúl Benítez González

Presidente del club de ideas

Para auscultar sobre los resultados probables en las próximas elecciones, vamos a utilizar el modelo de arquetipos de Carl Jung. Existe un modelo universal de arquetipos que explica que, independientemente de la cultura y el contexto, los seres humanos somos propensos a tener el mismo tipo de debilidades, miedos y aspiraciones. El modelo de temores y aspiracionales, en una dimensión nacional, hace lo mismo. Se puede utilizar modelos arquetípicos para trazar mapas de posicionamiento y construir una propuesta competitiva en un mercado electoral: un aspiracional basado en valores universales o nacionales que sean didácticos y fáciles de entender -ya que el imaginario de los mismos existe en todos los seres humanos.

Eso quiere decir que, sin importar el partido político al cual uno esté afiliado, sea colorado o liberal, u otro partido o grupo político, los paraguayos en general tienen arquetipos a los cuales responden.

LOS MISMOS SON:

Humanismo progresista: Una de sus principales causas es la antiglobalización, pertenecen a la clase media urbana, jóvenes, adultos de edad media, artistas, profesores, estudiantes universitarios, periodistas y trabajadores de la economía del conocimiento. No son numerosos, pero representan a un grupo de gente que tiene mucha influencia en la sociedad. Son formadores de opinión. Votan en partidos, grupos políticos o propuestas progresistas. Están preocupados por el cambio climático, el avance tecnológico deshumanizante y la globalización de los mercados.

Dicen rechazar el consumismo y promueven las tecnologías amigables en una sociedad más justa y equitativa. Algunos son veganos y otros siguen al Dalái Lama. Se inspiran en países escandinavos o en la felicidad de Bután. Líderes que tienen este rostro son: Marina Silva y Claudio Haddad en Brasil; en Paraguay podrían ser:  Leo Rubín, Mario Ferreiro y Soledad Núñez.

Anti-imperialismo: Propugnan la universalización de servicios básicos de calidad, como la educación, la salud y la vivienda. Sus causas apuntan a disminuir la desigualdad. Son decididamente anticapitalistas y apoyan modelos de cooperación sur-sur. Son creyentes y devotos de las empresas estatales y se excitan ante la posibilidad de nacionalizar los medios de producción.  Se inspiran en países como Cuba y Venezuela. Algunos que encarnan este arquetipo serían sectores del partido comunista paraguayo, del Frente Guazú y del PMAS (Camilo Soares). Muchos simulan apoyar a esta onda, pero sólo por demagogia. En un momento dado Nicanor Duarte Frutos fingió demencia populista, invitó a Fidel al Paraguay y hasta se puso el gorro del Ché. Pero no pasó de eso.

Anti-liberalismo moderado: Pretenden reformar el capitalismo, son nacionalistas. Querrían que el Paraguay se afirme como una potencia en energía limpia y producción de alimentos en el nuevo mundo globalizado. Exigen respeto a la soberanía y mayor poder de negociación de su producción binacional de hidroenergía. Aceptan una intervención del Estado para corregir imperfecciones del mercado. Sus causas defienden la capitalización, con protección de mercado, de grupos empresariales nacionales: Frutika, Trociuk, Cooperativas Colonias Unidas, Menonitas, montadoras de vehículos nacionales.

Se inspiran en países como Corea del Sur, China y Singapur. Líderes que encarnan este arquetipo podrían ser: Lula y Cristina K. en el Mercosur. En Paraguay se asemejarían a:  Desirée Masi, Rafael Filizzola, Amílcar Ferreira, entre otros. Partes de la ANR y del PLRA militan en este modelo.

Conservadurismo tradicional: Tienen añoranzas del orden de períodos autoritarios, del esquema de “paz y progreso” que construía infraestructura física, sin importar mucho los derechos humanos.  Barones de Itaipú, empresarios a los que les fue bien en esta época (herederos de los Dominguez Dibb y Blas N.) y ex funcionarios de la época de la dictadura, militan en estas filas. Algunos querrían revivir a las seccionales coloradas y los comités liberales, como agencias de “acción social”.

Niveles socio económicos medio-bajo y bajo, todavía creen en el caudillismo de los conservadores, y los votan.

Muchos son conservadores en cuanto a matrimonio igualitario y aborto. Parte de sus electores se ven representados por los fieles de las iglesias evangélicas e hijos de militares, policías, parientes de religiosos conservadores, terratenientes, ganaderos e incluso empresarios graneleros. A pesar de que buscan el orden y el progreso, no tienen problemas de convivir con la economía informal.

Gestión eficientista: Ante el colapso de la economía tradicional, claman por eficiencia y eficacia en la producción y en la calidad de productos y servicios, tanto en el sector público como en el privado. Ante el fracaso de las empresas estatales, la corrupción generalizada de los gobiernos y la alta ineficiencia gerencial, prometen mejorar sustancialmente la calidad en la gestión de gobiernos y empresas.

Buscan expandir una educación adecuada a las necesidades del mercado y declaman principios de achicamiento del aparato estatal. Se inspiran en el Chile de Piñeira,  la Argentina de Macri y la Buenos Aires de Rodríguez Larreta.

Exponentes serían: Collor de Mello, Martin Burt y Joao Doria (empresario, actual intendente de São Paulo).

En la sociedad civil están: el Club de Ejecutivos y la fundación Desarrollo en Democracia, como representantes de esta tendencia.

PARA RESPONDER A LA PREGUNTA EXPUESTA EN EL PRESENTE ARTÍCULO

Los arquetipos que caracterizan las elecciones paraguayas son: humanismo progresista, antimperialismo, antiliberalismo moderado, conservadurismo tradicional y gestión eficientista.

En la definición final de una elección, confluyen varios factores. Observando sólo a la oferta de candidatos, Efraín Alegre y Mario Abdo,  es muy difícil acertar sobre quién ganará una elección.

Dicho esto, es mejor analizar cómo funcionan las cinco (5) fuerzas aspiracionales que tradicionalmente existen y sobreviven en el mundo político paraguayo (y en el de los países vecinos), que están contenidas en la cultura: esa forma muy especial de ser, pensar, sentir y actuar. Todos estos modelos, se identifican y se vehiculizan por medio de los partidos, grupos y movimientos, que hacen a la vida política nacional –y que compiten en las elecciones.

Pero OJO, ahora que estas tendencias se despegan de los políticos y de los partidos tradicionales, por la crisis de credibilidad que los afecta, esas mismas aspiraciones y tendencias culturales, buscan o buscarán nuevos actores, colectivos o individuales, que las representen.

ANÁLISIS DE TENDENCIAS

No hay pureza química en ningún partido, grupo o movimiento político, con relación a estas aspiraciones. Del mismo modo, ningún elector está inmune de ser influenciado total o parcialmente, por todas y cada una de estas tendencias. Cualquier elector puede tener un mix de estos modelos.

En los partidos, grupos y movimientos, conviven ciudadanos que pueden estar encasillados en más de uno de los arquetipos citados. Sería bueno que los lectores se hagan la siguiente pregunta: ¿en cuáles de estos modelos arquetípicos encajan sus aspiraciones, o con cuáles de ellos cada uno se identifica?.

Los candidatos también, pueden representar a más de uno de los modelos expuestos más arriba. En consecuencia, en el momento de votar, cada uno debe saber que su voto puede valer doble o triple, según los modelos encarnados por los candidatos.

Finalmente, sería oportuno que los aspirantes a cargos electivos, puedan identificar estos arquetipos para alinear sus propuestas, para aquel grupo de ciudadanos cuyas aspiraciones crean (quieran o pueden) representar.

La gran incógnita que queda, se divide en 2 partes: sin importar los partidos, qué porcentaje del electorado representa cada uno de los modelos aspiracionales; y en cada partido, grupo o movimiento, cómo se compone la torta porcentual, con cada uno de estos arquetipos. Finalmente, ninguna de estas 5 aspiraciones representa a más del 10 al 25 por ciento del electorado. Y el partido o coalición política que agrupe de 3 a 4 de estas aspiraciones, puede ganar las elecciones.

FENÓMENOS ADICIONALES

Ahora que, definitivamente, se agotó la confianza en el sistema político, existen tres fenómenos adicionales, que son cruciales, que también deben ser considerados para pronosticar quién puede vencer en estas elecciones.

El primer elemento es el agotamiento ético que atraviesa todo el escenario. Los políticos han cruzado el umbral de frustración que la ciudadanía estaba dispuesta a soportar. Esto da margen a candidatos “outsiders”, que vienen desde fuera de la política.

El segundo elemento es la indignación con las promesas demagógicas, de cumplimiento imposible. El pensamiento mágico ha llegado también a su umbral de frustración. Ya nadie come vidrio. Hay espacio para las posibilidades de aquellos candidatos que hagan propuestas realistas. Menos marketing y más programas verdaderos.

El tercer elemento es el de las grabaciones telefónicas que aparecieron en los últimos días, y que han tumbado a González Daher. Según dicen, todavía no se han escuchado ni difundido en su totalidad.

El “ABC” que tiene la clave de esta varita mágica es, o parecería ser, el diario más poderoso del Paraguay. Dependiendo de las tapas futuras que vayan apareciendo, y los personajes que sean perjudicados, se sabrá de qué lado está el poderoso grupo mediático/empresarial, en cuestiones presidenciales. Aunque el abrazo con la “impunidad republicana”, ya se esté dando. A pesar de que se había prometido que no se daría. Ahora ya sabemos cómo funcionan las elecciones en el Paraguay. Y ya pueden pronosticar, quién puede ganar las elecciones en el 2018. “Va a dar gusto”.

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