Mike Silvero: “Llegar mejor va a ser siempre la forma más sensata”

Entrevista a Gerente de Contenidos del Grupo Nación

LORENA BARRETO
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Lejos de ser perio­dista, se veía en cosas más desta­cadas: ser astro­nauta, quizá formar parte de la NBA, o un rock star. Hoy, sin embargo, como comunicador ocupa un sitial muy distinto al que siempre soñó. De estas curiosidades se compone la historia de Mike Silve­ro, Gerente de Contenidos del Grupo Nación, quien tras la suerte de no haber llevado su currículum a la entrevista de trabajo, comenzó a escribir para el medio hasta convertirse hoy en un importante re­ferente en el mundo de la comunicación.

Tras conversar con 5días, el periodista -hoy bastante ponderado por las noveda­des que introdujo a la in­dustria de la comunicación nacional- relata los pasos que dio en una carrera marcada por el deseo cons­tante de innovar.

¿Siempre soñaste con convertirte en periodis­ta?
No, tenía sueños más des­tacados creo yo. Ser astro­nauta, jugar en la NBA, ser baterista de alguna banda de rock de talla mundial. Me tuve que conformar con lo que me alcanzaba.

– ¿Cómo se dieron tus primeros pasos en la profesión?
Hace casi 15 años produ­ciendo bloques en radio sobre tecnología y video­juegos, que era lo que me apasionaba en ese mo­mento, por decir de algún modo elegante que era lo único que hacía en ese tiempo. Después sí, ya en 2007, empecé a escribir en el Diario La Nación gracias a la suerte de tener que mostrar que sabía usar una computadora, debido a que no llevé mi currículum a la entrevista de trabajo.

-¿Qué fue lo que más te marcó en tus inicios?
Lo mismo que hasta hoy, la incompatibilidad que ge­nera el periodismo con las ganas iniciales de mucha gente de ser “famoso”. Vi a demasiada gente decep­cionarse de lo que ofrece esta profesión y abando­narla ante la primera posi­bilidad.

-Las redes sociales fueron una oportuna herramienta de expre­sión ¿Por qué el Twitter? ¿Qué acciones te valie­ron en su momento para adquirir relevancia?
Supongo que son dos co­sas: primero subirse tem­prano a la ola, que es como una característica habitual de la juventud también. Y lo segundo las posturas, el tono, el sentido del humor. Lo que te genera muchos más problemas de lo habi­tual, por cierto, a medida que crece la cantidad de gente que te lee.

– ¿Cuáles fueron los principales obstáculos a enfrentar en la carrera?
El ímpetu en un momento de transición del negocio y la industria misma. En los primeros años me costó mucho entender que esta no es una carrera de velo­cidad, sino de resistencia. Era complicado lidiar con la mayoría de la vieja es­cuela, por sus conceptos y por los tiempos de trabajo, mucho más lentos en rela­ción al constante flujo de noticias actual.

-Desde asumir como editor para las platafor­mas del Grupo Nación, ¿qué fue lo más desa­fiante?
Trabajar al frente de un equi­po de desarrolladores y dise­ñadores. Porque se trataba de un ámbito que no es mi hábitat natural. Y por sobre eso, trabajar en conjunto con el Washington Post. La semana de trabajo en la sede del diario en Estados Unidos fue sin dudas la más desa­fiante de mi carrera hasta ahora.

-Emprendiste en un medio digital, Ejempla, que en su momento fue todo un éxito, ¿desde cuándo dejó de publicar, y por qué? ¿Qué faltó para mantenerlo vigen­te?
Ejempla fue aire fresco en medio del status quo de los medios en su momento. Incluso le dio pie a muchos otros proyectos alternati­vos a animarse. No sé en qué momento dejaron de publicar, ni los motivos.

Mi salida de la empresa fue completa, no quedé ni con acciones de la empresa, por lo que desconozco qué pudo haber pasado. Lo que sí me pasa es que lo lamen­to, no encuentro hasta el momento otro medio con la misma apuesta a ‘expli­car’ con decisión temas no­ticiosos, al menos no con textos.

-Los últimos cambios en Facebook no juegan a favor de los medios, ¿cómo se contrarresta el impacto?
Generando contenido que fidelice al usuario. El modelo está, creo que es evidente, el problema es que es caro en primer lu­gar por lo que cuesta pagar periodistas y las personas que hacen un buen traba­jo, y en segundo lugar el desconocimiento de las herramientas y unidades de medida de impacto, por ejemplo, por parte de algu­nos directivos y de anun­ciantes, a nivel masivo.

-En el periodismo digi­tal, ¿es más importante llegar primero o mejor?
Depende de cuál sea tu objetivo. Si es solo generar audiencia masiva, proba­blemente llegar primero sea una opción viable para crecer. Si es para sostener una masa de usuarios que pueda luego convertirse en dinero al monetizar, va a ser siempre llegar mejor la opción más sensata.

 -¿Qué opinión te me­rece el periodismo pa­raguayo actual? Obser­vando los medios que emergen con la digita­lización, además de los tradicionales.
Es muy difícil englobar al periodismo paragua­yo como tal, porque hay varias aristas. Me gustan los proyectos emergentes que están pensados en una audiencia más joven y con menores márgenes de atención. Me disgus­ta sí la precarización del trabajo en los medios tradicionales, y que eso no se interprete como que me opongo a que los tra­bajadores puedan realizar labores multimedia, pero me parece que es momen­to de analizar qué generan esos periodistas y armar escalas.

Si yo hago malas fotos, ví­deos desenfocados, y en­cima escribo mal, no pue­do cobrar lo mismo que quien hace todas las tareas de gran manera, teniendo conocimientos previos y siguiendo los estándares del medio. Es simplemen­te ilógico.

-¿Cómo proyectás tu carrera para el mediano y largo plazo?
A mediano plazo abrir puertas a proyectos que no hubiese tomado antes. En el Grupo Nación tengo la oportunidad de mezclar AM con la 970 y televisión en GEN con noticias de manera suelta en el tono pero con mucha estructu­ra en la presentación.

Ahí todavía hay mucho por explorar de manera a ‘actualizar’ la programa­ción tradicional. Ahora mismo, por otra parte estoy arrancando un pro­grama en Rock And Pop también puedo explorar otras audiencias, no tan ávidas de noticias, y más de entretenimiento.

A nivel personal quiero profundizar más conte­nidos en vídeo, ensayos y materiales explicativos.

A largo plazo, solo ser fe­liz, y quizás eso implique no hacer -tanto- periodis­mo.

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