El contrato de reaseguro

El reaseguro es un contrato donde el reasegurador se obliga a reembolsar al asegurador aquellas erogaciones realizadas por este de acuerdo a las estipulaciones del contrato y los límites establecidos en el mismo,  a cambio de una cesión de primas a su favor. Es  decir que el asegurador decide “participar” con el reasegurador de los riesgos  que asume,  reteniendo una porción menor y transfiriendo la porción mayor al reasegurador conformado generalmente por  solidas empresas que asumen esa porción del riesgo y que a su vez pueden hacer una retrocesión en otro reasegurador lo que no pueden o desean retener produciéndose así una verdadera “dispersión” del riesgo en una amplia red global lo que permite asegurar grandes riesgos y afrontar las peores catástrofes siniestrales  alrededor del mundo. La relación contractual es pues entre asegurador y reasegurador o denominado también reasegurado y reasegurador o cedente y cesionario.  Primero debemos partir que la relación entre ambas instituciones se basamenta en la buena fe. Constituye un principio universal en este campo en donde existe un “pacto de confianza” donde el reasegurador confía en el asegurador cedente la transferencia de la prima y la gestión y liquidación del siniestro y por el asegurador la cobertura de los riesgos expuestos cedido al reasegurador.

Otro principio es el follow the fortunes o “seguir la fortuna”, por el cual simplemente que el destino del reasegurador sigue el destino del reasegurado en lo que respecta a los siniestros. Si bien se establecen disposiciones en las condiciones de cobertura, en caso de duda en la interpretación de tal o cual cobertura, prevalece este principio.

En los contratos llamados “automáticos” celebrados entre reasegurador y asegurador,  la obligación nace en virtud de las clausulas establecidas en los mismos donde se presentan los riesgos cubiertos, limites, costos, capacidades, y exclusiones. En los contratos llamados  “facultativos”, la obligación nace a partir del llamado Slip de cobertura o Carta de Cobertura. Constituye un cuasi-contrato donde las partes establecen las condiciones de co

bertura del riesgo específico a cubrir y tiene la misma vigencia de la póliza original emitida a favor del asegurado. Se denomina así porque el reasegurador puede rechazar el riesgo ofrecido. Si acepta se perfecciona el contrato y a partir de allí comienza sus efectos, es decir responderá por los siniestros acaecidos en la medida del plan de cesión propuesto.

Lo cierto es que la relación entre reasegurador y asegurador transcurre a partir del principio de la autonomía de la voluntad , expresado en un tratado de reaseguro que es un documento contractual que contiene los criterios de determinación de los riesgos a reasegurar, su porción de cesión al reasegurador y las condiciones de la misma. El asegurador se compromete a ceder las primas en un plazo indicado y dependiendo del tipo de contrato a remitir la información correspondiente.

El tratado de reaseguro tiene casi las mismas características  de cualquier contrato de seguro, es  consensual, bilateral, oneroso,  aleatorio y de adhesión con condicio

nes pre-dispuestas  por el reasegurador. Las cuentas reciprocas se contabilizan como “cuenta corriente”, compensando las “primas cedidas” con los “siniestros a recuperar”, ambas partidas liquidables en periodos de tiempos establecidos en el contrato.

Finalmente, el contrato celebrado con el reasegurador es quizás la operación más compleja e importante que tiene toda aseguradora. Por ello,  la Superintendencia de Seguros ejerce un estricto control sobre los contratos de reaseguro celebrados, a través de Resoluciones específicas, siendo la más reciente la Resolución SS.SG. N°. 179/17 donde establece las “Normas de Gestión del Reaseguro”, normando por ejemplo, la manera de inscripción del reasegurador; las documentaciones respaldatorias; la jurisdicción en caso de conflictos; la calificación mínima requerida para las reaseguradoras; los requisitos para las corredoras de reaseguro que intervienen entre otras normativas tendientes a preservar los intereses del asegurado como usuario final del seguro.

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