El derecho de rescindir el contrato de seguros

Por Guillermo Fronciani
Abogado

 

El Contrato de Seguros por naturaleza es un contrato de duración y su extinción es por esencia el cumplimiento del plazo acordado por las partes que se presume es de un año. (Artículo 1561 Código Civil). Por tanto, y salvo pacto en contrario, el contrato se extingue a las veinte y cuatro horas del último día del plazo establecido.

Además del cumplimiento del plazo, puede extinguirse el contrato también por la desaparición del interés asegurado. Por ejemplo, el fin del viaje en un seguro de transporte, la pérdida total del bien a consecuencia de un siniestro en el seguro de automóviles o la muerte del titular en los seguros de vida.

Pero existe otra razón de extinción “no natural”  cuál es,  la rescisión  unilateral del contrato, por cualquiera de las partes antes del cumplimiento del plazo natural de un año.

Así, en el Contrato de Seguros y específicamente en los seguros no vida,  existe la posibilidad de que tanto el asegurador como el asegurado puedan, unilateralmente, dar por terminado el contrato  sin expresar causa. “…si el asegurador ejerce esta facultad, deberá dar un preaviso no menor de quince días y rembolsar la prima proporcional por el plazo no corrido. Si el asegurado opta por la rescisión, el asegurador tendrá derecho a la prima devengada por el tiempo trascurrido, según las tarifas de corto plazo…” (Articulo 1562 Código Civil).

Aquí debe tenerse en cuenta que la rescisión implica una culminación anticipada del contrato de seguros, o sea que se produce un normal desequilibrio entre las obligaciones de las partes y particularmente en lo que respecta al costo del seguro,  donde puede ocurrir confusiones para el asegurado ya que por un lado está el periodo de vigencia ya transcurrido donde el riesgo estuvo cubierto  – hasta el momento de la rescisión –  y la devolución del asegurador de la prima pagada por  el asegurado por el plazo no corrido o no utilizado, es decir, la prima se devolverá a prorrata temporis, esto es, en forma proporcional por los días que faltan para concluir el año de vigencia del seguro.  La particularidad se da en que,  si el asegurado solicita la rescisión, el asegurador tiene derecho a la aplicación a su favor de un “recargo” o llamado cálculo o tarifa de corto plazo establecida en una tabla técnica donde el cálculo final  de la devolución de prima, difiere del tradicional cálculo proporcional.

Esta tarifa de corto plazo tiene un recargo en razón de que existe agravación por concentración del riesgo en el tiempo ya que  las primas de seguros de daños se calculan por períodos anuales. Al permitir que el asegurador retenga para sí una cantidad mayor de la prima cobrada,  mediante la aplicación de la tarifa de seguros a corto plazo, la norma pretende así resarcirlo de los gastos en que ha incurrido en la inspección del riesgo, en la emisión de la póliza, en los costos administrativos, en su registro contable, documentos, formularios, equipos, instrumentos de trabajo etc.

Se trata sin duda de una penalidad para el asegurado que puso fin, intempestivamente el contrato,  y una compensación para el asegurador por dichos gastos incurridos, lográndose así,  técnicamente  un equilibrio en donde las partes quedan,  en el mismo estado que tenían antes de celebrarse el contrato que se ha rescindido.

En la práctica, el proceso transcurre por simple nota manifestando la voluntad de rescindir y comunicada a la otra parte en donde, compete al asegurador realizar los cálculos finales de la rescisión y posteriormente las partes proceden a la reposición y ajuste de los saldos si los hubiere.

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