Esencia de una leyenda dio pie a su emprendimiento

Jóvenes crean e-liquids para cigarrillos electrónicos

Por Karen Martínez
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Dos jóvenes soñadores decidieron emprender en una idea diferente e innovadora para el mercado nacional. Renato Amigo y Mateo Amigo Strubing crearon su propia línea de esencias para cigarrillos electrónicos a la cual bautizaron como Vapor Cué.

La marca salió al mercado en diciembre del 2016 enfocándose solo en proveer a los negocios de ventas mayoristas, pero esa idea cambió a raíz de tanta demanda y para marzo del 2017 ambos socios se decidieron por dejar las actividades que tenían en paralelo para poder dedicarse al 100% a Vapor Cué.

“Al ser consumidores de cigarrillos electrónicos, notamos la oportunidad de negocio y la proyección que tenía el rubro. Como nuestra familia tiene una empresa dedicada al rubro de aceites esenciales y materia prima para industrias, siempre estuvimos en contacto con el mundo de los sabores”, explicó Renato.

La infraestructura y los contactos para conseguir la materia prima les fue fácil de alcanzar y persistiendo en la idea ambos empezaron a investigar y a instruirse sobre la producción de e-liquids.

Aparte de la fabricación y distribución de líquidos también brindan equipos de vapeo y accesorios. Estos son muy variados y de diferentes precios, pero enfocados siempre en las esencias, las más vendidas son las de 50 mililitros, que tienen un valor de G. 90 mil.
“Nos tomó prácticamente un año desarrollar nuestros primeros tres sabores, desarrollar la imagen de la marca y el packaging. Actualmente en la tienda de Vapor Cué trabajan ya 7 personas”, señaló.

El nombre de la marca se inició de la leyenda que dice que existieron buques a vapor que llevaban consigo todos los tesoros del Estado paraguayo, y que por alguna misteriosa razón, los mismos se perdieron y nunca más fueron hallados. Los líderes se decidieron por “Vapor Cué”, para honrar a los tesoros perdidos con su línea de líquidos.

REFLEXIÓN
“El emprender te exige día a día, no tiene horarios ni feriados pero la satisfacción de ser uno el que dicte su camino y a dónde se quiere dirigir no tiene precio. También se aprende muchísimo todos los días sobre diferentes áreas, que de repente cuando uno tiene un puesto de trabajo fijo es más monótono todo”, finalizó.

 

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