Bahía negra alumbrada con gas paraguayo

¿Qué nos detiene, como Estado, para pisar el acelerador e ir adelante con la gran industria nacional del petróleo y del gas natural?

Muy pocos saben que hay una ciudad en el Paraguay que se alumbra con ener­gía generada a base de gas natural extraído en el país.

Es Bahía Negra, que cuenta con un generador movido a gas natural extraído por la empresa Primo Cano Martínez en su campo de Gabino Mendoza, en donde tiene reservas probadas de 140 billones de pies cúbicos.

Cabe preguntarse por qué esta solitaria empresa fundada por un visiona­rio del que muchos se burlaban no ha podido expandirse y ser masca­rón de proa de una gran industria nacional.

Por qué mientras un quijote paraguayo pudo sacar gas y venderlo, las permisionarias extranjeras se pasan años explorando, agujereando la tierra y produciendo enormes cantidades de… papeles pero ni una gota de petróleo, ni gas siquiera para inflar un globo.

Qué nos detiene, como Estado, para pisar el acelerador e ir adelante con el petróleo y el gas.

Al otro lado de la frontera noroeste chaqueña, Boli­via tiene –a no más de 50 kilómetros- un rosario de campos petrolíferos, uno solo de los cuales produce 6.500 barriles por día. Sus reservas de gas natural alcanzan los 10,3 trillones de pies cúbicos con el que alimenta su creciente in­dustria de urea, plásticos y aceites lubricantes, ex­portando los excedentes.

No lejos de allí, Formosa opera un campo petro­lero en Selva María, a 10 kilómetros del Pil­comayo, del que extrae 2.800 barriles diarios. Hasta ahora, nadie se le ha animado al holding de la importación. Gobierno tras gobierno han ignorado la que podría ser la gran revo­lución económica del país: pasar de impor­tadores a productores de petróleo y gas.

Claro que para eso se necesita un gobernante capaz de hacer convivir el modelo importador y el productor, hasta lograr el autoabastecimiento.

Tendría que ser un estadista. Pero en serio.

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