Encender el motor

El Gobierno tiene el combustible de los fondos, pero no termina por accionar la llave para que la economía arranque.

Por Samuel Acosta
@acostasamu
PERIODISTA

La jugada de adelantarse en la emisión de bonos soberanos en febrero fue muy buena y daba la impresión de que el Ejecutivo ante las primeras señales de desaceleración había tomado la decisión de hacerse rápido de liquidez para acelerar el ritmo en las obras públicas y así mitigar el impacto.

Pero lo que parecía una rápida reacción anticíclica no pasó del mero anuncio.

Es decir, pese a que en el segundo mes del año el Ejecutivo ya contaba con más de US$ 257 millones para acelerar el ritmo en los proyectos de infraestructura nada pasó más allá de los rimbombantes anuncios.

Excusas no faltaron. Que los proyec­tos estaban mal diseñados, que las licitaciones son burocráticas, que el clima y un sinfín de argumentos, lo cierto es que mientras todo lo anun­ciado no pasa de la retórica el ritmo en la actividad no solo se desaceleró, sino que empezó a caer en picada.

Los últimos reportes que dio a conocer el Banco Central son preocupantes.

Las exportaciones acumuladas al primer cuatrimestre son un 8% menor, el ritmo en la actividad disminuyó un 2,8% y las ventas medidas por el estimador de cifras de negocios mer­maron un 2%, respecto al año pasado.

Lo que en principio eran luces amarillas pasaron a la alerta roja. Si no se toman acciones inmediatas antes que continuar ensayando excusas, las proyecciones de crecimiento que hoy están previs­tas en un 3,2% podría ser menores e incluso, pasar al lado negativo.

El Ejecutivo tiene los recursos para activar el motor económi­co, pero la falta de gestión nos está frenando peligrosamente.

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