El Senado estudia mañana aumento de impuestos

No hay reforma, no hay modernización. Solo la voracidad sin límites de una clase política degradada que ha perdido por completo la vergüenza".

Los senadores se reúnen mañana en forma ex­traordinaria para tratar el proyecto de ley caratulado “de modernización y simplificación del sistema tributario nacional”. Cual­quiera sea el aroma con el que quieran perfumar al muerto, sigue siendo una iniciativa para aumentar los impuestos. Y en este espacio editorial vamos a repetirlo tantas veces como sea necesario: la clase política no tiene autoridad moral alguna para exigir al contribu­yente que pague más impuestos mientras no se detenga el despilfarro que desangra al tesoro público.

Ya resulta insoportable la impudicia con la que se mueven las jerarquías burocráticas del Gobierno. No solo llenan las oficinas gubernamentales de ope­radores políticos sino que han convertido la función pública en una máquina de expoliar el dinero proveniente de ese sistema tributario que ahora, descaradamente, quieren “modernizar y simplifi­car”. ¿Cómo se atreven a ofender a la ciudadanía de esa manera? ¿Más dinero para pensionar, como si fueran minusválidos, a verdaderas pandillas de allegados a diputados, senadores, ministros y caudillejos de campaña? ¿Acaso no ha quedado probado que familias enteras de políticos pa­rasitan al Estado, burlán­dose de la ley 5295 que pomposamente “prohíbe el nepotismo” y de la mismísima ley 1626 de la función pública? La tozu­dez con que se empuja el proyecto para aumentar los impuestos solo tiene una explicación: el fisco está raspando el fondo de la olla y hay que conseguir más dinero, porque los comensales son cada día más y llegan con mucha hambre.

Llámenla como quieran a su mamotrética ley. La ciudadanía ya sabe sus verdaderas intenciones. No hay reforma, no hay modernización. Solo la voracidad sin límites de una clase política degra­dada que ha perdido por completo la vergüenza.

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