Gobierno papel cero: cambio de paradigma

Los beneficios del Gobierno online son demasiado importantes como para ignorarlos. En él, el interés general prima sobre los intereses de grupo".

El Congreso tiene en estudio un proyecto de ley caratulado “de agilización en los trámites públicos” cuyos alcances son mucho más profundos de los que podría estimarse en una primera mirada.

Esta idea se apoya en instru­mentos ya vigentes que ayudan a imponer la modalidad “papel cero” en los trámites dentro y ante el Estado. Se trata de leyes que han consa­grado la validez jurídica de la firma electrónica, de la firma digital, de los mensajes de datos y de los expedientes electrónicos. Toda esta arquitectura configura la denominada Plataforma Informática de Gestión de Documentos en Línea cuya vigencia efectiva eliminaría totalmente la necesidad del papel en los trámites oficiales.

Entre los considerandos del proyecto se cita el gasto anual en insumos de impresión que en el PGN-2018 arañaba los US$ 7 millones, un argumento capital. Pero hay otro más gravitante y es que al digitalizar los trámites y desaparecer el soporte papel, se vacían inmensos espacios destinados a almacenar montañas de legajos y, mejor aún, elimina la obligatoriedad del trámite presencial que, al ser digital, podrá hacerse desde un Smartphone, desde cualquier parte, a cualquier hora, sin pér­didas de tiempo, colas ni costosos traslados.

Poner “en línea” al Estado tendrá sus efectos colaterales. Las impren­tas ya se han hecho oír advirtiendo sobre el impacto negativo para una industria que genera mucho empleo. Pero los beneficios del Gobierno online son incontables y demasiado importantes como para ignorarlos. Aquí, una vez más, el interés general prima sobre los intereses secto­riales. Como dejara dicho un director de la Unión Europea al respecto: “No es cuestión de dinero ni de tamaño, sino de voluntad política”.

El Gobierno, como en tantas otras encrucija­das, deberá saber iden­tificar el momentum.

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