Bandeirantes

Desde Adentro

Juan Torres
@jualtorres – Periodista

 

Desde el Planalto e Itamaratí hay una nueva avanzada colonizadora que tiene otras formas, pero el mismo objetivo.

Los bandeirantes eran hombres que, desde San Pablo, hacían incursiones al interior del continente, reclamando territorios para la colonia portuguesa. Llegaron, además, a “cazar” aborígenes que luego eran vendidos al imperio portugués como esclavos.

Durante un tiempo, pudieron hacer incursiones devastadoras, especialmente sobre las misiones jesuíticas, hasta que los sacerdotes, financiados por la corona española, pudieron armar y entrenar a los indígenas. Eso significó el comienzo del fin de esas hordas saqueadoras, que empezaron a replegarse hacia el territorio que hoy es Brasil.

Una vez más, sus descendientes avanzan sobre nosotros. Y desde el mismo punto neurálgico: la capital paulista. La industria de ese estado, aprovechando los aires de nacional-populismo económico de la administración Bolsonaro, decidió presionar para que le dieran el tiro de gracia a la fabricación autopartista paraguaya, que empezaba a despegar y a integrarse con fuerza en la cadena productiva automotriz del país vecino.

La estrategia de negociación del gobierno paraguayo sería plantear la posibilidad de suspender la entrada en vigencia de las nuevas disposiciones de la Receita Federal por uno o dos meses, mientras se negocia un nuevo acuerdo definitivo. No queda claro aún que el gobierno brasileño aceptará la propuesta.

De no hacerlo, Mario Abdo Benítez deberá evaluar cuál golpe será menos doloroso: decirle adiós a 10.000 empleos en la maquila o lidiar con fuertes protestas y cierres de calles en Asunción y Central por parte de los vendedores de autos vía Chile, quienes también generan empleos y pagan impuestos.

Más allá de la coyuntura, lo importante es definir qué modelo de país queremos. Uno que importa autos de segunda mano porque es “lo que el pueblo puede comprar” o apuntar por una incipiente industrialización.

Sea cual sea la decisión que tomen, el desafío político y comunicacional es que la sociedad perciba que fue tomada en el Palacio de López y no fue dictada desde Brasilia.

Brasil podrá ser un país grande y nosotros uno chico, pero está lejos aún de ser un gran país. Es a eso que deberíamos apuntar nosotros, eliminando así para siempre la amenaza bandeirante.

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