La industria de la moda, más allá de luces y desfiles

LISANDRA AGUILAR

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En el año 2005 el escritor británico Mark Tungate, en su libro “Marcas de moda”, aseguró que el gasto mundial en todo lo relacio­nado con la moda se estima en un trillón de dólares, y es que esta enorme industria ha seducido a todos y en la actualidad está presente prácticamente en todos los entornos de la sociedad.

La ropa y los acceso­rios son la expresión de cómo sienten y son las personas, incluso los que confiesan no sen­tirse interesados por la moda se ven obligados a enfrentarse a ella día a día. La mujer paragua­ya, por otra parte, está muy actualizada con las últimas tendencias y busca la exclusividad en cada prenda que se­lecciona.

Respecto a los desafíos de la moda paraguaya y su re­percusión a nivel mundial, desde 5dias conversamos con referentes del rubro, como los diseñadores Car­los Burró, Hugo (Negro) Vázquez, Maria Sonia Gau­to y Lara Cristaldo.

¿Qué buscan las mujeres paraguayas?

María Sonia: La mujer que acude a un diseñador está en busca de algo diferente, hecho a medida, espera ser única y marcar presencia adonde va. Es un desafío llenar sus expectativas, además uno aprende siem­pre con las clientas.

Carlos: Invierten mucho en los acontecimientos. Para cada evento desean un vestido nuevo. En el seg­mento que yo me muevo, interactúo con mujeres que viajan varias veces en el año y tienen la posibilidad de comprar cualquier pren­da de marcas aclamadas a nivel mundial.

Se siente súper bien que te elijan, pero tienes que dar esa calidad extra y las ter­minaciones tienen que es­tar a la altura de lo que ellas pueden pagar en cualquier parte del mundo.

¿Cómo ha afectado al rubro la desaceleración económica?

Negro: Yo en particular produzco mucho porque tengo 3 talleres con 17 per­sonas que cosen, mi per­sonal cobra sueldo fijo. En mayo todas las semanas tenía el calendario lleno, la agenda cargada, sin embar­go, en junio hubo una baja en comparación con años anteriores.

Aprovechamos ese periodo para hacer producción ma­siva en tienda, generando un cambio para recibir el agosto, así evitar eliminar personal y luego recontra­tar. Además, hay una suba en todo, lo que hace que obligatoriamente subas tus precios.

Carlos: No me animo a subir los precios por miedo a que el cliente no me res­ponda igual, pero la rece­sión se siente porque todos un desfile de alta costura hace poco y fue muy difí­cil poder llegar al monto para hacerlo, porque fue complicado encontrar a los sponsors. Las empresas que venden artículos de forma masiva tienen una recesión en la facturación y eso nos afecta a todos.

Lara: En mi caso, hacer a medida me llevaba dema­siado tiempo, ahora apues­to a hacer ropa exclusiva que el 100 o el 90% estén colgadas, mis esfuerzos están dirigidos ahí y ven­der, ver todas las técnicas posibles, porque como diseñadores y creativos tenemos que saber cuáles son nuestras limitaciones y unirnos a personas que sa­ben de otras ramas y buscar nuevas formas de vender el arte.

¿Cuáles son los principa­les desafíos de realizar una colección en el país?

Negro: Lo importante es mantener activa la marca e ir generando pequeñas cápsulas. La moda cambia constantemente y las per­sonas buscan esa variedad, no podés mostrar 30 ves­tidos durante 6 meses, el mercado te obliga a tener pequeñas cápsulas donde se van mostrando cosas nuevas, el avance y el ta­lento de la marca.

En invierno se suele ha­cer una colección, pero en verano se genera mucho movimiento y surgen más proyectos. La cuestión está en decidir si hago una co­lección bordada de punta a punta que me lleva 20 me­ses o se compra una tela, se le hacen cortes y sale más rápido. En todo ello está implicada la tendencia y lo que te representa como diseñador.

Las personas piensan que lanzamos una colección hoy y mañana ya estamos vendiendo, todo eso lleva un proceso largo en el país, el desfile es para entrar en la cabeza del cliente por­que el consumo de este tipo de productos no es diario.

María Sonia: Hay que te­ner en cuenta cuestiones como la época de debut, novias, coladas, y fiesta de fin de año, el precio varía de acuerdo al diseño y la materia prima. Lo más difícil es escoger qué ten­dencia adaptar al país, la colorimetría, organización de cortes nuevos, bordados e intervención en las telas.

¿Cada vez se suman más diseñadores emergen­tes al mundo de la moda paraguaya?

Lara: Me doy cuenta que en las asambleas y charlas les hablan a los jóvenes de empresas gigantes y pro­ducción masiva y esa no es la realidad nuestra. Siento que todos quieren ser dise­ñadores de moda famosos y crear la marca con su nombre.

Existen más espacios, pueden hacer marketing o estar a cargo de la pro­ducción textil, hay mu­chas variantes y los jóve­nes diseñadores se deben apoderar de eso.

Negro: En las escuelas no enseñan la realidad del día a día. Cuando yo comencé en este mundo, no buscaba generar cosas nuevas, en mi cabeza es­taba el crecimiento de la industria, de todo lo que sea generar masas. El di­señador se debe mover, desde comprar el hilo, el botón, hasta coser por infinitas horas. A los jó­venes hay que redireccio­narlos a los sectores que la moda ofrece.

Carlos: Yo recuerdo que quería estudiar diseño de moda y no existía la oportunidad, 15 años después hay muchas posibilidades, pero lle­gar a posicionarse no es casualidad, lleva años de trabajo, esfuerzo. Siento que muchos jóvenes tie­nen el talento, pero no la perseverancia para pasar por todos los procesos.

¿Cuánta inversión re­quiere posicionarse en un evento internacio­nal?

Negro: Si como diseña­dor te querés posicionar en un evento internacio­nal, tenés que pagar por ello. Es necesario invertir en un PR, en prensa, se paga mucho anualmente para poder posicionarse fuera del país. Lo que es­tamos generando es algo nuevo para nosotros, an­tes no había esa mentali­dad.

La diseñadora Ilse Jara me decía que si me voy a un evento internacio­nal, debo tener previs­tas 20 reuniones antes de subirme al avión, tener una carpeta de producción armada, no vayas a mostrarte solamente, porque vas a perder dinero. También hay muchos eventos que no tienen la repercusión que uno necesita para vender.

Para el New York Fashion Week, por ejemplo, hay que pagar mínimo US$ 5.000 dólares para pocas pasadas, más un PR con un costo de US$ 2.000. Uno piensa si esos US$ 7.000 se van a recuperar tan rápido, además de sumarle pasaje y estadía.

Entonces a veces goo­gleas el evento y te das cuenta que no sale en ninguna revista, no tiene página web y el Insta­gram está mal manejado.

María Sonia: No con­tamos con apoyo del Estado ni de ninguna organización que ayu­de a fortalecernos en el mercado internacional y tener una secuencia permanente de visua­lización en el exterior, teniendo en cuenta que generamos fuente de trabajo a modistas, arte­sanas y familias enteras detrás de cada diseño.

Como diseñadores de­bemos empoderar lo au­tóctono creando moda y mostrarlo de una manera diferente. Los precios va­rían teniendo en cuenta que Paraguay importa toda la materia prima y no podemos competir con precios de China y peor aún algo que perju­dica mucho es el contra­bando.

Lara: Las personas pien­san que el mundo de la moda es de fotos y desfi­les y ya sos millonario, y todo ello requiere mucha inversión.

Hay que tratar de golpear las puertas, necesitan sa­ber en otros países que le podés ofrecer una can­tidad de esa colección, 2.000 unidades, van a re­visar las redes, van a ne­cesitar que presentes algo nuevo el siguiente año, y todavía no van a comprar nada.

No es fácil entrar a una multimarca, es un proce­so larguísimo. Todos es­tamos buscando nuestros propios caminos, es cues­tión de prueba y error.

Carlos Burró

Lara Cristaldo:

Hugo Vázquez:

María Sonia Gauto:

 

 

 

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