Sindicalismo voraz y troglodita

La causa de los funcionarios de Hacienda y otros enclaves privilegiados del Estado tiene muy poco de popular y mucho de indignante".

Es curiosa la forma como algunos dirigentes y asociados a sindicatos entienden eso de la “liber­tad sindical”, garantizada en el artículo 96 de la Constitución. Parece que algunos leyeron la carta magna y el código laboral hasta donde les convino y el resto lo dejaron para después. O simplemen­te no leyeron nada.

Días pasados, funcio­narios de Hacienda que hacían oficina normal­mente fueron hostigados por no plegarse a la huelga decretada por la jerarquía sindical. Huevos podri­dos, insultos y toda clase de lindezas fueron los “argumentos democráti­cos” de los sindicalistas del ministerio que maneja el dinero del Estado.

La libertad sindical no se toma con beneficio de inventario. Rige en todas sus disposiciones y para todos, sin distinción alguna. “Todos los tra­bajadores de los sectores públicos y privados tienen el derecho a recurrir a la huelga en caso de conflic­to de intereses”, establece la Constitución que tam­bién garantiza la libertad de asociarse o agremiarse con fines lícitos. Pero también aclara que nadie está obligado a pertene­cer a asociación alguna si así lo desea o a ser obligado a participar de determinado tipo de ac­tos, huelgas por ejemplo.

La “causa” de los fun­cionarios de Hacienda, al igual que la de ANDE, Itaipú, Banco Central y otros enclaves privi­legiados de la función pública, tiene muy poco de popular y sí mucho de indignante.

Valiéndose de su poder coercitivo, fundado en escandalosos padrinaz­gos partidarios, extorsio­nan constantemente al Gobierno que ha optado por ceder al chantaje y otorgar lo que cada uno de esos colectivos de operadores políticos exigen por encima de es­candalosos autopremios, gratificaciones, subsidios y “ayudas” diversas.

La palabra “razona­ble” no rige para la jerarquía sindical en­valentonada y voraz.

También podría gustarte