El reconocimiento de responsabilidad del asegurado

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

El contrato de seguro, como todo contrato posee cargas y obligaciones que deben ser cumplidas por las partes contratantes. Las pólizas de automóviles son claras en dos aspectos relacionados con posterioridad a un accidente de tránsito: a) El no reconocimiento de la responsabilidad y la no celebración de transacción con el tercero sin anuencia del asegurador. Estas cargas constituyen una obligación que tiene el asegurado y cuya inobservancia puede generar responsabilidades conductuales y ocasionarle perjuicios. Así el artículo 1650 del Código Civil Paraguayo es contundente al afirmar: “…El asegurado no puede reconocer su responsabilidad ni celebrar transacción sin anuencia del asegurador…”, esta carga se despliega a su vez en todos los textos de las clausulas específicas de las pólizas de seguros. Su razón es justamente evitar que el asegurado al reconocer su responsabilidad “comprometa” las acciones extrajudiciales y mucho más durante el proceso judicial e impedir que el asegurador, frente a un reconocimiento definitivo, se halle obligado a pagar siempre, en las circunstancias de que el asegurado ha eliminado toda opción de posible defensa con las consecuencias que ello implica.

Lo cierto es que se traduce final mente en una “obligación” que el asegurado debe cumplir y que trae aparejado evitar constituirse en un obstáculo en la gestión del juicio administrado por el asegurador o en el mismo proceso del siniestro. Pero el acto o conducta del asegurado debe ser explícito y demostrable. Es decir reconocer la responsabilidad no puede ser el haber socorrido a la víctima, o transportarlo a algún sitio o un gesto de humanidad. Esto no debe interpretarse como reconocimiento de responsabilidad.

El hecho de reconocimiento de responsabilidad está bastante atado a la no transacción sin autorización del asegurador. De hecho el mismo artículo 1650 expresa que el asegurado “…no puede celebrar ninguna transacción sin anuencia del asegurador…”.Y es que es muy delgada la línea entre reconocer un hecho y transar un acuerdo. Habíamos dicho que el reconocimiento importa una aceptación del deudor, haya o no pago, en tanto la transacción es la culminación de ese proceso. Celebrar transacción es ejecutar un acto solemne (celebración) donde las partes, haciéndose concesiones recíprocas, extinguen obligaciones litigiosas o dudosas (transacción). Es decir transar sin anuencia del asegurador es donde se incumple con la carga pues esta transacción puede perjudicar los intereses del asegurador.

Al igual que el reconocimiento de responsabilidad, esta carga también es el asegurador el que debe demostrar su inobservancia y de que se trata de una conducta explicita y negligente y obviamente que su incumplimiento motivo un perjuicio al asegurador. Las consecuencias tampoco está claramente establecida en la norma no obstante deducimos que opera la caducidad convencional establecida en el artículo 1579 del Código Civil Paraguayo.

Lo cierto es que tanto el reconocimiento de responsabilidad como la transacción al ser “con anuencia del asegurador”, este está comprometido a otorgar el importe acordado siempre dentro de los límites de la suma asegurada y soportar los gastos y costas extrajudiciales y judiciales si las hubiera y en la medida en que fueren necesarios en la proporción de su participación de conformidad al artículo 1646 del Código Civil Paraguayo. Su incumplimiento lo hace pasible de ser reclamado por el asegurado, ejecutarse el contrato y responder inclusive por los daños y perjuicios causados a este.


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