Hablar claro

STEPHANIE HOECKLE
[email protected]
DIRECTORA DE OUI OUI

A medida que se aproxima el Día de la Mujer Paraguaya, se empiezan a escuchar repetidas frases que se refieren a las supuestas cualidades de las que nacimos en este país. Una generalización que siempre me pareció sin sentido, porque no todas son gloriosas, ni valientes ni guapas, ni sufridas…

Dicho esto, sin embargo, quiero referirme a un rasgo que observo frecuentemente entre nosotros los paraguayos, varones y mujeres, y es la costumbre de hablar dando rodeos, ¡nos cuesta mucho ser breves, directos y claros! ¿Lo notaron? ¿Les pasó alguna vez que pidieron en una reunión un informe sobre el estado actual de proyectos y terminaron el encuentro sin haber podido averiguar exactamente lo que pasaba? A mí me sucedió muchísimas veces y estoy segura de que yo misma fui una de las que daban vueltas… Y no solo eso, en alguna que otra ocasión, en reuniones de negocios, me di cuenta de que no había sido clara al expresar mis condiciones y solo a la segunda o tercera reunión me animé a decir abiertamente lo que quería. ¡Qué pérdida de tiempo!

Sea un rasgo cultural o pura coincidencia, creo que vale la pena detenerse a pensar en cómo podemos hacer para dejar de actuar casi con miedo, demostrando inseguridad y arriesgándonos a que nuestros interlocutores pierdan la paciencia o se aprovechen de la situación.

Sin rodeos

Como casi todo en la vida, es posible entrenarse para “hablar bien”, o eficazmente, que es lo que a mí particularmente me preocupa. Muchas de esas personas que admiramos por sus habilidades comunicativas han dedicado tiempo al desarrollo de esas cualidades. Son personas que escriben correos claros, de esos que no te hacen perder tiempo, o envían audios brevísimos pero significativos, con la cantidad de palabras estrictamente necesarias. Si queremos entrenarnos en saber cómo ir al grano, aprendamos a identificar los rodeos (se dice circunloquio) más frecuentes para evitarlos. Por ejemplo: es preferible que digas “dentro” y no “al interior de”; “poder hacer algo” y no “estar en condiciones de realizar algo”; “para” en vez de “con el objetivo de” o “con vistas a”; “saber” en lugar de “tener conocimiento de algo”. Recuerdo ahora a una tía de pocas pulgas que solía decir que las personas que usan frases largas tienen ideas cortas. Vale la pena tomarse el tiempo para releer los últimos mensajes que escribimos y ver cuántas palabras innecesarias nos podíamos haber ahorrado. ¿Siguió el intercambio de mails con varias preguntas y aclaraciones de ida y vuelta? ¿Lo podíamos haber evitado?

Al grano sin ofender

Damos rodeos por dos principales motivos: porque pensamos que el otro podría ofenderse con lo que tenemos que decirles o porque tenemos miedo de ser criticados, cuestionados y de empezar una discusión. Sin embargo, la comunicación asertiva, que nos hace ir al grano, sin rodeos, al tema que debemos abordar es justamente la habilidad de expresar nuestras opiniones y de hacer sugerencias honestas sin caer en la agresividad ni en la pasividad.

Ya sé, es mucho más fácil aconsejar ser asertivo que practicarlo, pero, como todo, se puede aprender.

Escojo tres consejos para una comunicación asertiva que leí recientemente: primero, hablá en primera persona. En vez de decir que “ha sido un día difícil, no tenés idea de lo que se trabajó para…”, es mejor ser claros: “Veo que querés que haga todas estas cosas, pero estoy agotada y las haré mañana”. Segundo, no pidas disculpas por expresar una opinión o una necesidad, porque la verdad es que no hay razón para sentirse culpable o avergonzado. Con pedir algo o expresarse educadamente es suficiente. En tercer lugar, mantené la calma si alguien está en desacuerdo o desaprueba tu solicitud o idea: no te enojes ni pongas a la defensiva y, sobre todo, elegí tus batallas, no des la misma importancia a todos los temas, porque no la tienen, por lo menos no al mismo tiempo.

Al releer lo que escribí, me quedo pensando en tantos rodeos que podía haber evitado. Me pregunto si será posible incorporar a la cultura de una empresa paraguaya la costumbre de hablar claramente, sin tantas vueltas y con seguridad, pero sin ofender. Es cuestión de intentarlo y de invitar al resto del equipo a hacerlo también.

 

 

 

 

 


También podría gustarte