Destino cargado de lujo, glamour y ostentosidad

Mónaco cuenta con uno de los puertos más exclusivos

Mónaco es el principado más pequeño de Eu­ropa, con dos kilómetros cuadrados de extensión, es también co­nocido por ser el segundo país más pequeño del mun­do, después de El Vaticano.

Cabe mencionar que es el paraíso fiscal con grandes ventajas impo­sitivas; es la tierra del famoso Casino en Mon­tecarlo, del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, del Rally de Montecarlo, del ATP Masters 1000 Montecarlo, de los fas­tuosos yates, de las pelí­culas de James Bond, de los paparazzi y de mucho más que ofrece este pe­queño país al mundo.

Está entre los diez países del planeta con el mayor Producto Interno Bruto (PIB) por habitante. Una de las características más destacadas del principado, consiste en que los residen­tes monegascos no pagan impuestos sobre la renta.

Una de las principales fuentes de ingresos del Principado de Mónaco es el turismo, que cada año atrae a muchos visitantes por su agradable clima y su lujoso casino.

¿CÓMO LLEGAR A MÓNACO?

La forma más simple de lle­gar a Mónaco es a través de la ciudad de Niza, llegando al Aeropuerto Internacional de Niza-Costa Azul.

La perla de la Costa Azul, Mónaco, está conectada con la ciudad de Niza, entonces una vez que aterrices en Niza, la forma más rápida y segura de llegar a Mónaco es usando los trenes, estos salen cada 20 minutos de la estación central de Niza y llegan en 20 minutos a Mónaco-Montecarlo.

Los tickets de trenes tienen un costo de 3,10 euros por viaje.

Algunas pequeñas obser­vaciones a tener en cuenta: la salida del primer tren es a las 06:27 horas, mientras que la salida del último es a las 21:37 horas.

Mónaco no necesita de muchos kilómetros cua­drados para realizar todo su despliegue de glamour, sin problema podrás recorrer y conocer el principado en un día, por lo cual te reco­mendaría que regreses de nuevo a la noche a la ciudad de Niza, ya que hospedarse en Mónaco es más costoso, considerando que solo te tomaría 20 minutos volver al principado.

¿QUÉ VER EN MÓNACO POR UN DÍA?

CASINO DE MONTECARLO

Es la atracción número uno de la ciudad, está ubicado en un pomposo barrio don­de además se encuentran todas las tiendas más lujo­sas que te podrás imaginar. Si no te gusta apostar, igual tienes que ir, aunque sea para conocer el edificio, es bellísimo y te permiten en­trar a conocerlo sin ningún problema, ni costo. Al lado del casino se encuentra el famoso Hotel de París, en­tre ambos edificios, la llega­da y salida de autos depor­tivos es simplemente un derroche de ostentación.

El Casino Montecarlo es un complejo de juegos de azar y entretenimiento ubicado en Mónaco, incluye un ca­sino, el Grand Théâtre de Monte-Carlo y la oficina de Les Ballets de Monte-Carlo.

El casino es propiedad y está operado por la Société des Bains de Mer de Mó­naco, una empresa pública en la que el gobierno de Mónaco y la familia real gobernante tienen una par­ticipación mayoritaria.

La compañía también es propietaria de los princi­pales hoteles, clubes de­portivos, establecimientos de servicios de comidas y clubes nocturnos de todo Mónaco.

El circuito del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 pasa por el casino, además en algunas ocasiones los organizadores del Rally de Montecarlo realizan la cere­monia de salida en frente al edificio.

PALACIO DEL PRINCIPADO

También conocido como Palacio Grimaldi, o Palacio Principesco, es la residencia oficial del Soberano Prínci­pe de Mónaco. Construida en 1191 como una fortaleza genovesa, durante su larga y a menudo dramática his­toria, ha sido bombardeada y asediada por muchas po­tencias extranjeras. Hoy en día, aunque el principado sea pequeño, la familia real es muy conocida en todo el mundo. El palacio sigue siendo escenario de las ce­remonias y actos oficiales más importantes del Prin­cipado.

CATEDRAL DE MÓNACO

La Catedral de Nuestra Se­ñora Inmaculada es la cate­dral de Monaco-Ville y es el principal lugar de culto del país, cuya religión oficial es el catolicismo.

Destaca por ser el lugar de sepulcro de la casa de los Príncipes soberanos, la dinastía Grimaldi; así, alberga las sepulturas de los príncipes Rainiero III y Grace Patricia Grimal­di, padres del actual so­berano, Alberto II.

La primera piedra de la catedral se colocó el 6 de enero de 1875 y los traba­jos se completaron el 12 de noviembre de 1903, aunque no fue consagrada hasta 1911. La monumental fachada sigue los patrones del estilo Neorromántico. La entrada a la catedral es gratuita.

Los servicios litúrgicos tie­nen lugar en las principales festividades religiosas del Principado, como el día de Santa Devota (patrona de Mónaco, 27 de Enero) y la Fiesta Nacional (19 de No­viembre). En días festivos y durante los conciertos de música religiosa, se puede escuchar el magnífico órga­no, inaugurado en 1976.

MUSEO OCEANOGRÁFICO

Si visitas Mónaco no pue­des perderte de conocer este museo, es un museo de ciencias marinas situa­do en Monaco-Ville, es un edificio esplendoroso, fue inaugurado en 1910 por el príncipe reformista Alberto I. El objetivo del museo es la preservación de los océa­nos y la vida marina.

Este monumento arquitec­tónico tiene una fachada deslumbrante e imponente, construida encima del mar en el escarpado acantilado a una altura de 85 metros. Se tardó 11 años en cons­truirlo, usando 100.000 toneladas de piedra proce­dente de La Turbie.

El museo tiene una notable colección de especies de la fauna marina, tanto vivos como en esqueleto. Las bo­degas del museo también incluyen una gran variedad de objetos relacionados con el mar, como por ejemplo modelos de barcos, esque­letos de animales marinos, armas, etc.

El acuario se ubica en el sótano del museo con un conjunto simplemente descomunal de flora y fauna, incluye más de 4.000 especies de peces y más de 200 familias de invertebrados que pue­den ser vistos.

EL PUERTO

Por último, pero no menos importante, debes pasear por el puerto y ver los lujo­sos yates. Este bello puerto fue construido a principios del siglo XX, lo que moder­nizó aún más el principado y dio entrada a los yates que navegaban por la Costa Azul.

El puerto de Mónaco es uno de los lugares más exclusi­vos para el amarre de ya­tes, por lo que suele contar con varias embarcaciones verdaderamente extrava­gantes. Si eres de los que sienten fascinación por el mundo naval, acércate a la ciudad en septiembre, mes en que se realiza la cele­bración del Mónaco Yacht Show.

Para tomar las mejores fo­tos del puerto, el mejor lu­gar es camino al Palacio del Príncipe. Justo al lado del palacio del principado se encuentra un mirador, que te permitirá tener una vista fascinante del puerto.