El lucro cesante en el contrato de seguros

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

El lucro cesante es la privación de una ganancia esperada, un beneficio económico, futuro y “cierto” de que se ha visto privado el perjudicado por causa de un hecho dañoso, en este caso de un eventual siniestro.

En el seguro, el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida humana. Este artículo 1546 del Código Civil, expone claramente la función del asegurador que ante un siniestro debe indemnizar el “daño” sufrido por el asegurado. Entendemos como daño, su pérdida patrimonial.

El límite de su prestación será la suma asegurada que tiene relación al valor tasado del bien (Art. 1602). Así, el artículo 1600 expresa: “…El asegurador se obliga a resarcir, conforme el contrato, el daño patrimonial causado por el siniestro, sin incluir el lucro cesante, salvo cuando haya sido expresamente convenido. Responde solo hasta el monto de la suma asegurada, salvo estipulación contraria…”. Podemos decir entonces que en principio no está cubierto el lucro cesante.

No obstante la norma da la salvedad supletoria al decir: “salvo cuando haya sido expresamente convenido”, esto es, que a través de una convención contraria puede cubrirse la misma. Ahora bien, toda convención debe estar expresamente inserta en las condiciones particulares de la póliza de seguros. Si no está estipulado no puede prevalecer, ni el criterio de un Tribunal, ni el sentido común, ni la costumbre, ni la situación de ser el asegurado/consumidor el sujeto más débil de la relación.

Esto no debe confundirse cuando el asegurador es condenado a su pago como consecuencia de su mora ya que en ese caso el pago del lucro cesante aplicado en una condena judicial no deviene del contrato de seguro sino de su responsabilidad derivada de su incumplimiento.

En la práctica, el lucro cesante en el seguro, solo se aplica en los seguros de incendio conocido más bien como pérdida de beneficios. Así la normativa del artículo 1624 del Código Civil es el único que hace referencia dentro del Contrato de Seguro a este tipo de cobertura estableciendo que “…Cuando en el seguro de incendio se incluye el resarcimiento del lucro cesante, no se puede convenir su valor al contratar…”, y esto significa que anterior a cualquier siniestro es imposible determinar la cuantía que pudiera sufrir el asegurado ante la interrupción de su negocio por dicha causa, es por ello que se pacta una estimación como capital subordinándose luego a la perdida efectiva que a juicio de peritos quede valorizada.

Para el cálculo de la valoración, se utilizan – siempre a juicio de peritos – diferentes métodos siendo el más común el análisis de la cuenta de ingresos de la empresa de los últimos ejercicios comparativos entre otros. La determinación del valor asegurable, es decir la suma asegurada, que será la base de la liquidación de las perdidas, debe comprender la deducción de todos los gastos y costos, del total de ganancias brutas así como los gastos variables y aquellos que pueden ser discontinuos a causa de una paralización del negocio por un incendio o cualquier otro riesgo.

La asegurabilidad de esta cobertura opera como un sub-limite, y adicional a la cobertura madre de incendio o afines, o bien sobre la base de un porcentual de dicha cobertura; como por ejemplo, hasta un 20% de la suma asegurada de la cobertura de incendio. Esto implica que el asegurado participaría con la perdida en el caso de que el importe del siniestro sea superior a la suma asegurada contratada.

En definitiva, la cobertura de lucro cesante es una opción que solo opera bajo convención expresa de los contratantes, asegurado y asegurador y debe estar debidamente inserta en los condicionados de póliza caso contrario es nulo interpretar su existencia. Esto se aplica de la misma manera en los seguros de responsabilidad civil, ya que el asegurador se compromete a mantener indemne al asegurado pero solo por el daño emergente sufrido por el tercero damnificado y no así el lucro cesante.