Ejecución aplazada

Definitivamente el Estado invierte mal, de forma desordenada, sin una lógica de eficiencia y rigurosidad.

Por Juan Pablo Fernández

@jpferbo

Esta semana se dio a conocer los detalles de la ejecución del monto que se anunció a mitad de año para la reactivación económica, a sabiendas de que el país se encontraba ante un proceso de ralen­tización y posteriormente, incluso llegando a puertas de la recesión. Lastimosamente devuelta se informa que no se ha logrado la totalidad de la ejecución y todo se da por la burocracia, la inoperancia y la falta de control y seguimiento hacia lo verdaderos temas que importan al país.

Justamente el Equipo Económico Nacional, que debería día a día hacer un monitoreo y reportar la ejecución, fue quien anunció la puesta en marcha de un plan para estimular la economía y que se centraría en tres ejes temáticos: apoyo y protección social, apoyo a la producción y al comercio, y aceleración de inversiones públicas. El total anunciado fue de 1.543 millones de dólares, pero a la fecha solamente se ha ejecutado un poco más de 924 millones de dólares, repre­sentando el 61% de lo que se gastó del total.

Quedan más de US$ 591 millones que deben ser utilizados en este último mes del año. Faltan 20 días para que termine el año y Dios nos guarde como van a estar gastando este dinero. Es imperioso que todos los controles en materia de transparencia y anticorrupción este atentos a los llamados que se puedan dar para que este dinero no sea mal utilizado.

Haciendo un análisis, por supuesto donde más se fue el dinero fue al Ministerio de Obras Pública y Comunicaciones (MOPC) pensando que con las obras se iba a reac­tivar la economía. Con relación al informe del PNUD sobre desigualdad, vemos que por allí no va la solución. La otra cara de la misma moneda donde menos se ejecutó fue en el apoyo y protección social, que, de 121 millones de dólares, solamente se ejecutó US$ 46 millones. ¡No se diga más!

El Estado invierte mal, de forma desorde­nada, sin lógica de eficiencia y rigurosidad, menos con un control y seguimiento a lo que hacen y por ende… ¡así nos va!