Victoria de Macrón, una ola de la marea europeísta

 

Luis A. Fretes Carreras
Ex Embajador de Paraguay en Portugal

Macrón ganó las elecciones presidenciales de Francia más “electrizantes” de los últimos tiempos. La posibilidad que Marine Le Pen, sea ungida presidente fue real y contaba con un sólido y creciente respaldo de un electorado cada vez más empobrecido y desempleado. El fenómeno “En Marcha” que encarna Emanuel Macrón fue un verdadero tsunami en el sistema político francés, cuyo resultado aún está por verse pero que sin dudas deja muy maltrecho el sistema de partidos de la V República.
Si bien el sistema de partidos francés está en crisis, los problemas no se limitan a este aspecto del sistema político. Los grandes temas en disputa en esta campaña fueron la viabilidad de abdicar a la soberanía estatal a favor de un modelo de integración europeo muy criticado, a las políticas de ajustes e incentivos para enfrentar los efectos de la globalización y la virtual guerra civil que sufre como consecuencia de la gestión defectuosa de la migración mayoritariamente musulmana y su integración a la sociedad laica pero cada vez menos tolerante.
Marine Le Pen y el Frente Nacional encabezaron una oposición radical desde las ideas conservadoras de patria y unidad dispuestas a disolver las políticas de integración europea y adecuación a la globalización, así como incrementar la seguridad y control de la migración que modificaría las políticas continuadas hace decenas de años.
Con esta contundente victoria, en Francia devuelven la tranquilidad a los europeos que aún confían en las posibilidades del proyecto unionista. Emanuel Macrón, es una estrella fulgurante aún incógnita; en corto tiempo logra la hazaña más espectacular de la historia contemporánea francesa pero necesita de otra victoria electoral a corto plazo para concretar su programa. Solo con un legislativo que le sea favorable podrá poner en marcha su plan liberal que defiende el estado de bienestar en un proyecto de integración europea.
Creo que Europa resiste y tiene más cerca el triunfo de su modelo: la unión de estados y el sistema social de bienestar.
Los partidos se están muriendo y reformando para recuperar la participación de los ciudadanos, y el pueblo francés tiene clara conciencia que tanto la derecha como la izquierda extrema no son el camino para garantizar la igualdad, la libertad y la fraternidad en Europa unida.
El triunfo de Macrón es parte de esa “ola de resistencia” a la corriente conservadora, excluyente y neoliberal más destructiva que se conociera. Primero fueron Portugal y España, ahora con Francia, quienes desde un amplio espectro de la izquierda a la derecha están defendiendo esos valores que permitan avanzar en la consolidación de la Unión Europea y hacer posible un modelo que no renuncie a las garantías sociales de una República democrática.

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