Científicos explicaron cómo la pobreza afecta al cerebro

 

 
La pobreza repercute de una manera más fuerte de lo que se imaginaba tanto en el cerebro de adultos como de niños revela un estudio de la BBC realizado en conjunto con expertos de renombradas universidades.
SOBRECARGA MENTAL

¿Pueden recordar 7, 4, 2, 6, 2, 4, 9?, propone Eldar Shafir, profesor de ciencia del comportamiento y políticas públicas en la Universidad de Princeton. “Mientras guardas esta información en tu memoria de corto plazo, intentando no olvidarlo, tu mente está literalmente llena. Tienes menos espacio cognitivo para otras cosas”, explica.

Gran parte del trabajo desarrollado por Shafir sugiere que vivir en una situación de pobreza, teniendo que hacer malabares con los pocos recursos que se tienen y en constante preocupación por cómo vas a llegar a fin de mes se asemeja a tener esos siete dígitos en tu cabeza todo el tiempo. Cadina Zeki al Hazzuri, profesora en la Universidad de Miami que investiga el impacto de la sociedad en nuestra salud y estudia el envejecimiento cerebral, acaba de concluir un trabajo de seguimiento de 3.500 adultos que tenían entre 18-30 años en 1985. Durante dos décadas, los individuos dijeron qué ingresos tenían. “Constatamos que las personas que estuvieron en situación de pobreza todo el tiempo durante esos 20 años tuvieron resultados muchos peores que los que nunca vivieron esa experiencia”, indica. “Yo diría que la pobreza cambia sin duda cómo pensamos”, concluye Hazzuri.

FRENO AL DESARROLLO

“Rompe el corazón ver de primera mano el impacto que tiene la escasez en un niño”, lamenta Katie McLaughlin, profesora de psicología en la Universidad de Washington. En su investigación, McLaughlin constató cómo los cerebros de los niños en peores condiciones se van debilitando, especialmente en las áreas que procesan el lenguaje complejo. “Los circuitos y conexiones neuronales diseñados para procesar esa información, si no se utilizan, desaparecen”, explica. La desnutrición infantil en especial en neonatos tiene consecuencias que pueden bien ser irreversibles neurofisiológicamente y, por ende, como el aprendizaje es un proceso mental, el cerebro podría tener lesiones que alteren la capacidad de aprendizaje. Éste fenómeno se puede constatar a través de una prueba de transiluminación craneal en donde se hace evidente la diferencia entre los tejidos bien y mal nutridos. Somos lo que comemos y por ello invertir en la correcta nutrición de los neonatos es también
invertir en educación, explica el experto en educación y políticas públicas de la fundación, Juntos por la educación, el Ingeniero Robert Cano.

 
EVIDENCIAS

“Creo que cada vez hay más pruebas para establecer la relación entre pobreza y cambios cerebrales pero es un campo de estudio relativamente reciente”, sostiene Charles Nelson, profesor de pediatría y neurociencia en la Universidad de Harvard. ¿Ha demostrado alguien que la pobreza esté causando cambios en el cerebro de las personas, o simplemente se asocia la pobreza con esos cambios? “El simple hecho de no ganar una cierta cantidad de dinero no causa nada”, opina Nelson. “Es lo que viene relacionado con el hecho de no tener una cierta cantidad de dinero lo que parece causar estos resultados de los que estamos hablando”.
Vivir en una situación de pobreza y constante preocupación afecta cognitivamente. La pobreza cambia sin duda cómo pensamos.

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