Club de banqueros de élite renueva a sus directivos

En el Banco de Pagos In­ternacionales (BIS), la or­ganización poco conocida pero influyente que se ha­lla en el centro del sistema financiero mundial, está teniendo lugar un cambio de guardia.

REEMPLAZANTE

Agustín Carstens, exrres­ponsable del Banco Central de México, sucederá a Jaime Caruana como gerente ge­neral este viernes. Tomará a su cargo una entidad que se destaca, en una era de creciente transparencia y una desilusión cada vez mayor con las élites, por ser un bas­tión de la tecnocracia global.

LA ÉLITE

La oficina central del BIS domi­na Basilea como una pila de 70 metros de monedas de cobre, que hace las veces de sede de un club para los banqueros centrales y los encargados de formular las normas financieras mundiales. Mario Draghi, Janet Yellen y Mark Carney se cuentan entre quienes mantienen habitualmen­te allí encuen­tros confi­denciales con colegas del mundo ente­ro.

“Quizá si no existiera ahora no lo inventarían, pero desempeña un papel importante en el mundo de la banca central”, dijo Charlie Bean, exvicegober­nador de Banco de Inglate­rra, coautor de un informe referido a las investigacio­nes del BIS el año pasado. “Es el pegamento que con­tribuye a mantener unida la fraternidad”. El BIS, que es propiedad de los bancos centrales y fue fundado en 1930, cuestione la ortodoxia económica de sus propios miembros.

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