Brasil corporativo finalmente se va recuperando

TRAS AÑOS DE ESCÁNDALO

Los comentarios sobre una recuperación abun­dan en el Brasil corpo­rativo hoy en día. Por supuesto, lo que consti­tuye una mejora para un sector paralizado por un escándalo de corrupción y una recesión de varios años puede parecer mo­derado, incluso algo cu­rioso, para el observador externo.

En su mayoría, los in­versores parecen querer cerrar el capítulo y las empresas están haciendo lo mejor que pueden. Pe­trobras, la gigante petro­lera controlada por el Es­tado y que está al centro de la investigación Lava Jato, acordó pagar US$ 2.950 millones para com­pensar a los inversionis­tas estadounidenses que perdieron dinero en me­dio de la crisis; el opera­dor telefónico Oi SA está poniendo fin a una ba­talla de 18 meses con los acreedores al comprome­terse con un plan de re­estructuración de deuda de US$ 19.000 millones; y la empresa matriz de la firma procesadora de carne JBS SA está en con­versaciones para llegar a un nuevo acuerdo de cle­mencia para resolver las demandas pendientes en contra de la compañía.

Este tipo de aconteci­mientos, cuando se to­man en conjunto, ayudan a transmitir la idea de que algunas de las mayores corporaciones de Brasil finalmente están dejando atrás los escándalos. Las acciones alcanzan nue­vos récords casi a diario, la confianza empresarial está en su punto más alto desde 2014 y la tan espe­rada recuperación de la economía está empezan­do a materializarse, lo que se suma al ambiente optimista.

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