Lo que hay que aprender de una desvinculación laboral

Lorena Barreto
@lorennapy

Es duro que no te llamen cuando te ilusionaste con un nuevo trabajo, pero más duro aún es ser des­pedido de forma inespe­rada. Para muchos, es un momento que nunca po­drán olvidar, por el shock y la incertidumbre que llega a generar.

Sin embargo, es un pe­riodo en la vida en la que tocará aprender para poder ser mejores en las próximas experiencias.

Empezar de nuevo es todo un desafío que a mu­chos les cuesta encarar; pero el tiempo no espera, y dependiendo de la nece­sidad de cada uno, lo im­portante es ‘ponerse las pilas’ cuanto antes.

Muchas veces la desvin­culación inesperada de una persona, la asocia­mos con sus capacidades, responsabilidad y desem­peño, sin embargo, tam­bién hay otros motivos que pueden acarrear esta desagradable situación como aptitudes específi­cas que demandan ciertas empresas y las cuales no todos son capaces de de­sarrollar.

EXPERIENCIA REAL
En una experiencia como psicóloga, la experta en gestión del talento, Nair Martínez, relató la his­toria de un joven que fue desvinculado de una em­presa. Le tocó ayudarlo en su proceso de reinserción laboral, proceso en el cual pudo constatar que este mostraba problemas ac­titudinales a la hora de trabajar en equipo. Sin embargo, en lo que refie­re a responsabilidad, la organización y la proac­tividad, no había nada que objetar, pues contaba con una buena predisposición para crecer.

La duda para él, pues, era qué decir cuando asista a una próxima entrevista de trabajo. ¿Que fue despedi­do?, o ¿apelar a la mentira y decir que renunciaste?, en ninguno de los casos parecía ser una respuesta factible, por lo que tocó reflexionar seriamente para tomar una decisión acertada.

SINCERIDAD
Esta duda, Martínez la responde diciendo que lo primordial en la relación empleado/empleador, es la sinceridad. “A partir de la sinceridad en la entre­vista, al mostrarse con su verdad, esta relación en­tre persona y empleador tiene una mejor perspec­tiva de perdurar. La per­sona se muestra tal como es, con su pasado, con su presente y buscando un mejor futuro”, señaló.

SELECCIÓN
Explicó que en el proceso de orientación laboral lo que se busca es fortalecer la identidad de la persona, que pueda reconocerse con sus fortalezas y de­bilidades, y cómo mejorar con compromiso.

“Este proceso lleva a que la persona se acepte y le permita ser auténtico”, agregó

Pero, ¿qué pasa si no puede serlo porque exis­ten paradigmas de selec­ción de personal que no promueven este cambio de actitud? Esta duda ella la acalla tomando la importancia de mos­trarse diferente pero a la vez reconocer el pasado como una experiencia de aprendizaje.

“Las personas cometen errores, el ser humano es imperfecto. Pero también es capaz de aprender de la experiencia, cambiar y mejorar”, reflexiona.

Lo que no mata te hace más fuerte, reza la famo­sa frase. Está claro que la desvinculación es una ex­periencia casi traumática para muchos, pero según Martínez lo importante es reconocer que todos cometemos errores como seres humanos, y a la vez rescatar un aprendizaje para la vida a partir de esas situaciones. “Una persona que hace este proceso, se convierte en una persona que avanza, se transforma, y el he­cho de reconocer, buscar ayuda, aceptarse y com­prometerse con su creci­miento, la hace resiliente, y adaptable.

DESAFÍO PARA EMPRESAS
No solo es algo que aque­llos en proceso de rein­serción laboral necesitan aprender, sino que las em­presas deben cambiar sus modelos de reclutamiento de talento, y no permitir que estas situaciones opa­quen el valor que podría aportar esta nueva per­sona a la empresa. “Caso contrario contribuyen al desempleo y al no desa­rrollo de las personas y or­ganizaciones”, concluyó

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