El deber de comunicar el siniestro en el contrato de seguros

Por Guillermo Fronciani
ABOGADO

El asegurado o tomador del segu­ro no cumple con solo abonar el importe de la prima convenida, o mantener el estado de su riesgo entre otras cargas, sino que supone una conjunción de deberes y obligaciones, cuya intensidad está más manifiesta en función al tipo de seguro contratado. Una de ellas y muy importante es el deber de comunicar en tiempo y forma el siniestro.

Se manifiesta en la obligación de infor­mar el siniestro al asegurador en el plazo establecido de tal manera a que este tome intervención, justificado en su interés le­gítimo de actuar en la administración del mismo.

Así el Articulo 1589 del Código Civil esta­blece: “…El tomador, o el derechohabiente en su caso, comunicara al asegurador el acaecimiento del siniestro dentro de los tres días de conocerlo…”. El deber de in­formar, y el plazo de carácter “perentorio” tiene su justificativo para el asegurador en: a) La adopción de medidas necesarias encaminadas a responder con la cober­tura; b) La verificación in situ de la cosa asegurada, cuando sea factible, para así determinar el alcance del daño, la concu­rrencia de elementos de información, la designación o no de peritos entre otros, y: c) La efectividad para la posterior acción de subrogación, en defensa de sus intereses como del propio asegurado, ante un terce­ro que interviene en dicho evento ya sea como damnificado o responsable del daño causado.

Este deber de comunicación es tan estric­to para la norma que el Articulo 1590 del Código Civil lo penaliza inclusive con la pérdida del derecho a la indemnización expresando: “…El asegurado pierde el de­recho a ser indemnizado, en el supuesto de incumplimiento de la carga prevista en el párrafo I del artículo anterior, salvo que acredite caso fortuito, fuerza mayor o imposibilidad de hecho sin culpa o negli­gencia suya…”

Así, la norma impone la sanción “más gra­ve” por el incumplimiento de la cláusula, pero a su vez aclara que puede darse la cir­cunstancia que imposibilite al tomador o asegurado su acatamiento, lo cual deberá demostrar el motivo por el cual no pudo hacerlo en el plazo establecido. El término de “imposibilidad de hecho” se refiere a lo que “no” es caso fortuito o fuerza mayor, como por ejemplo cuando la persona obli­gada a denunciar el siniestro se encontraba privada de su libertad.

El artículo 1589 consagra el punto de par­tida en materia de plazo y señala que debe ser comunicado al asegurador dentro de los tres días de conocerlo. Son días corri­dos comenzando a partir del día siguiente al del siniestro o del día en que se tuvo conocimiento de este y finalizando a la medianoche del último de los tres días. Este plazo tiene su importancia también pues señala el comienzo del cómputo del plazo, que el asegurador tiene para pro­nunciarse sobre el derecho del asegurado establecido en el artículo 1597 del Códi­go Civil, con la consecuencia de que, la omisión de ese pronunciamiento importa aceptación del asegurador de los derechos del asegurado.

En cuanto a la comunicación, esta debe ser completa y adecuada a las circunstan­cias del caso y no requiere ninguna clase de formalidad y emitida por el asegurado, el tomador o el derechohabiente y aun por terceras personas, cuando exista una im­posibilidad sin culpa por parte del obliga­do a hacerla.

Pero el mismo artículo 1589 establece a su vez una excepción a favor del asegurado al señalar que “…El asegurador no podrá ale­gar el retardo o la omisión, si interviene en el mismo plazo en las operaciones de sal­vamento o de comprobación del siniestro o del daño…”, esto es cuando el asegurador realiza actos o conductas, como su inter­vención en las tareas de salvamento, que hagan presumir que conoció el siniestro y continuo con el proceso de comprobación y liquidación del mismo. Esto es, estuvo en conocimiento aun sin haber recibido la comunicación.

Finalmente, es muy importante para las partes la comunicación del siniestro en el plazo establecido, evitando así la pérdida del derecho del asegurado a la indemni­zación y para el asegurador la posibilidad de actuar de inmediato con las medidas necesarias para cumplir con su obligación.

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