Paraguay mantendría al partido gobernante

La economía de Pa­raguay florece y en las elecciones de este domingo las políticas tienen menos peso que los candidatos y sus máquinas partidarias.

En términos de creci­miento, el país medite­rráneo que tiene aproxi­madamente las mismas dimensiones que Califor­nia es uno de los escasos puntos brillantes en Lati­noamérica en los últimos años. De no mediar una sorpresa, Mario Abdo Be­nítez, un ex senador de 46 años cuyo padre fue secretario del dictador Al­fredo Stroessner, parece encaminarse a mantener la presidencia en manos del Partido Colorado con­servador. Recientes en­cuestas lo ponen muy por encima de Efraín Alegre, un ex ministro que cuen­ta con el respaldo de la Alianza Ganar, una insó­lita coalición de derechis­tas e izquierdistas.

El ganador heredará una economía de US$ 30.000 millones que se estima anotará un sexto año con­secutivo de crecimiento y cuyo banco central pro­nostica una expansión de 4,5 por ciento para este año.

Desde su debut en los mercados globales de deuda en 2013, Paraguay ha vendido casi US$ 3.500 millones en bonos con un rendimiento promedio de 4,97 por ciento, en com­paración con el promedio de los mercados emergen­tes de 5,82 por ciento. Su impresionante ritmo de crecimiento, sin embargo, ha hecho muy poco por reducir un elevado nivel de pobreza: algo más de la cuarta parte de los 6,9 millones de habitantes del país vive por debajo de la línea de pobreza.

En cuanto a políticas, no hay mucha diferencia entre los dos candidatos presidenciales. Ambos  han prometido combatir una corrupción endémica mediante la reforma de un sistema judicial, así como un mayor gasto en educa­ción y salud. Ambos dicen también que podrán pa­garlo por medio de un me­jor trabajo de recaudación de los bajos impuestos del país. Mientras Abdo Bení­tez ha dicho que tomará crédito para aumentar el gasto social, Alegre dice que no hace falta tomar deuda porque los impues­tos al tabaco podrían su­mar US$ 800 millones.

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