Distorsiones de mercado

Por Emiliano Estigarribia Canese
Analista Económico

 

La fijación del límite a las tasas de intereses en tarjetas de crédito representa sin lugar a dudas una distorsión en el normal funcionamiento de la economía.

La tasa de interés en tarjetas de crédi­to llegará a un mínimo histórico del 12,98% en agosto próximo de acuerdo a la política de límites establecidos y publicados por el Banco Central del Paraguay. En efecto, esta tasa representa una de las más bajas de nuestra región, la cual se calcula en base al promedio de tasas pasivas que tienen los Certifi­cados de Depósito de Ahorro (CDA).

Si bien es cierto una de las alternativas que tienen las Entidades Financieras para mejorar la tasa de tarjetas de crédito es la de aumentar la tasa de interés por los ahorros, esto se contradice con los criterios de mercado pues no considera, por ejemplo, los costos operativos y financieros que son presupuestados cada año, así como también las políticas de liquidez de cada Entidad y la misma libre determinación de la demanda frente a la oferta existente, entre otros.

Tras la crisis financiera del año 1929 en los Estados Unidos el criterio que se tuvo referente al libre mercado fue cambiando por un modelo de interven­cionismo más bien moderado del Estado.

La experiencia nos enseña que las medi­das de intervención por parte del Estado deberían ser aplicadas siempre y cuando exista una justificativa que evidencie una “distorsión real”, la cual cause un perjuicio notorio a algún sector de la economía, lo cual va de la mano con los postulados esgrimidos por el notable pensador económico John Maynard Keynes, quien en 1936 publicaba una célebre obra para aclarar aún más su teoría, llamada “Teoría General del Empleo, Interés y Dinero”.

Tanto el control como el monitoreo por parte del Estado debe en forma gradual y moderada, pues lo más importante es lograr la estabilidad en los procesos económicos buscando minimizar los impactos en los ciclos económicos.

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