La hora del líder

Estos días escuchamos a algunos decir que ningún gobierno anterior había tenido tanta inestabilidad en sus primeros cien días, algo que hay que tomar con pinzas.

Por Juan Torres
@jualtorres
PERIODISTA

Si bien hubo algunas turbulencias para el nuevo Gobierno- esencialmente autogeneradas por nombramientos equivocados-, es necesario recordar que Abdo Benítez asume en un momento global en el que las divisiones políticas están muy marcadas y el estilo del enfrentamiento es mucho más agresivo. Además, todo tiende a magnificarse a través de “microclimas” instalados desde redes sociales y que, muchas veces, los periodistas terminamos comprando y magnificando en los medios tradicionales si no somos cuidadosos en el análisis de las motivaciones que puede haber detrás; lo cual no significa que nunca puedan ser auténticas y representen un malestar real de parte importante de la población.

Marito es un animal político y, por eso, da la impresión de que cuando duda al tomar decisiones o cuando no sigue su instinto y se deja presionar para intentar contentar a todos, puede dar unos pasos en falso que terminan desgastando su imagen y la gente- incluida la clase política- podría interpretarlo como falta de liderazgo, algo letal para una sociedad y un sistema tan presidencialista como éste.

En lo personal, siempre dije que la institucionalidad de la República- reflejada en el funcionamiento de órganos como el Congreso y , sobre todo, el sistema judicial, es la clave para creer que Paraguay tiene alguna forma de viabilidad como nación que aspiro llegue a ser próspera, moderna y de iguales.

No hay ruta, hospital o cifra de crecimiento económico que pueda ser más importante; y es, de hecho, la principal razón por la que Paraguay presenta cifras macroeconómicas que son elogiadas en el Mundo mientras que en los rankings de desarrollo humano y calidad de vida, seguimos dando pena. La corrupción, la mafia infiltrada en los más altos niveles de decisión política y una estructura socio-cultural cuasi medieval, condenan a una gran parte del país a vivir en condiciones de atraso, al tiempo que vemos como el bono demográfico se va evaporando sin que podamos sacarle el provecho necesario.

Y es justamente en el apartado institucionalidad donde esta nueva administración podría ser mejor evaluada por la población en estos tres primeros meses. Presenciamos un cambio de aire político que hizo que se dieran detenciones y operativos que, seamos honestos, creíamos absolutamente imposibles en el periodo anterior.

Sin embargo, para el ciudadano promedio aquí o en cualquier otro país, hay cuestiones del día a día que tienden a ser su prioridad. Marito tiene que enfrentar un contexto económico regional muy complicado: una Argentina en recesión y con una devaluación brutal junto a un Brasil que empieza a salir lentamente de la peor crisis económica de su historia.

Parece haber señales de que a ambos les irá mejor el año que viene y eso significaría cierto alivio para nuestra economía, pero el Gobierno debe empezar a exigir resultados concretos a sus Ministros, muchos de los cuales parecen sumergidos en polémicas o en esfuerzos de marketing que no pueden quedarse sólo en eso. A la hora de votar, la gente no evalúa intenciones, decide sobre la base de cómo cambió para bien o para mal su vida.

Le deseo éxito a cualquier Gobierno democrático, primero por una cuestión práctica, vivo acá y lo necesito para que, como cualquier paraguayo pueda aspirar a seguir creciendo. Pero sobre todo, como alguien que cree en el sistema de partidos políticos.

Sería gravísimo para nuestra democracia que la gente asumiera que las nucleaciones políticas no sirven y necesitamos, una vez más en nuestra historia, recurrir a una especie de mesías populista para que nos salve. Ya tenemos ejemplos preocupantes en la región y, además, sabemos perfectamente cómo nos fue cada vez que intentamos esa fórmula fallida.

Gran parte de nuestra historia como nación independiente estuvimos gobernados por hombres de mano dura a los que les entregamos la República y a juzgar por el estado del Paraguay más de dos siglos después, lastimosamente, no podemos decir aún que somos una historia de éxito. Es hora de que cortemos esa racha. Tenemos potencial para ser mucho mejor que esto.

También podría gustarte