Los Impuestos y la Producción

Abelardo De Paula Gomes JR para MCS

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En las últimas semanas ha regresado al Senado un proyecto de ley por el cual se pretende gravar las exportaciones de soja en estado natural. Independientemente a la discusión de si los agroexportadores están pagando muchos o pocos impuestos, resulta crítico entender las consecuencias de este tipo de gravámenes sobre las cantidades producidas y los precios, lo que podemos lograr con un análisis económico de la oferta y demanda, tomando en consideración las particularidades del mercado de la soja, especialmente el hecho que los precios se determinan en mercados del exterior, como el Chicago Board of Trade (CBOT).

No obstante, veamos antes algunas cifras representativas del sector y las particularidades del impuesto. ¿Cuál es la importancia de la producción sojera en la economía local y mundial?

Según datos del Banco Central del Paraguay, el complejo sojero, que incluye: granos de soja, aceite de soja y harina de soja, realizó exportaciones por valor de US$ 3.298 millones durante el año 2018, lo que representa poco más del 42% de las exportaciones totales de la economía paraguaya. Inclusive si tomamos solamente las exportaciones de soja en estado natural, las mismas tienen mayor peso que la energía de las binacionales exportadas a Brasil y Argentina, ya que los granos de soja suman alrededor de U$S 2.088 millones, pesando alrededor del 27%; mientras que la energía suma cerca de U$S 1.770 millones, lo que representa alrededor del 23%. Estos números nos dan una idea de la importancia que tienen la soja y sus derivados sobre las exportaciones locales y así como sobre la producción.

A nivel mundial, según cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Paraguay es el 4to. productor de soja, con 9,8 millones de toneladas en la última zafra, y 3er. exportador, con 6,25 millones de toneladas. Aunque estamos bien posicionados en el ranking global, la producción paraguaya no alcanza el 3% del total producido a nivel mundial y representa poco más del 8% con relación al mayor productor, que es EE.UU. Por su parte, nuestras exportaciones apenas superan el 4% del total exportado mundialmente y representan poco más del 8% con respecto al mayor exportador, que es Brasil.

¿CUÁL ES LA PROPUESTA CONCRETA DEL PROYECTO DE LEY?

El proyecto de ley había sido aprobado en general en junio del 2017 y se espera que sea tratado en particular el jueves 15 de noviembre. En el mismo se establece un nuevo gravamen del 15% a la exportación de granos en estado natural; no obstante, existe un aparente consenso para que solo se aplique a la soja y que la tasa quede en 10%. Los contribuyentes del impuesto serán todas las personas físicas o jurídicas (sociedades) que realicen exportaciones del producto en estado natural. Entre las exposiciones de motivos señalan la desigualdad en la tenencia de la tierra y la repartición de la riqueza, costos ambientales altos, la pérdida de la biodiversidad, el poco empleo generado y la migración campo-ciudad acelerada. Por su parte, según los proyectistas con el impuesto se permitirá: gravar directamente la exportación que es relativamente fácil de controlar, recaudar ingresos genuinos para rubros socioeconómicos poco financiados, alentar la industrialización y diversificación, luchar contra los montajes contables y la falsa facturación a la exportación e iniciar un proceso de redistribución de la riqueza. Sin duda todos los motivos son políticamente correctos; no obstante, se debe tener bien en claro las consecuencias que tendrá este tipo de gravamen sobre la producción y los precios, para lo cual debemos analizar el mercado de la soja.

¿CÓMO FUNCIONA EL MERCADO DE LA SOJA?

Según el Censo Agropecuario del 2008, existían 278.967 unidades productivas de soja en el país, de las cuales, el 54% eran pequeñas ya que tenían menos de 20 Ha., el 41% eran medianas con hasta 500 Ha. y el 5% eran grandes con más de 500 Ha, conforme la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores
de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), estos datos no han variado mucho. Por su parte, este gremio cuenta con 36 socios, la mayoría de los cuales realiza exportaciones y junto con exportadores de otros gremios serían supuestamente los contribuyentes del impuesto; no obstante, por las características del mercado esto no es así.

Como ya hemos visto, por más que Paraguay sea el 4to. productor y 3er. exportador de soja en el mundo, los valores relativos sobre el mercado mundial son tan pequeños que hacen que tenga una incidencia prácticamente nula sobre la fijación de precios. Entonces tenemos dos mercados, el mercado mundial (CBOT) donde se fijan los precios y el mercado local que toma los precios fijados en Chicago; por lo tanto, los productores locales enfrentan una curva de demanda totalmente elástica, como la línea verde del gráfico de la derecha (Dp). Debido a la imposibilidad de agregar el impuesto al precio de exportación, ya que la capacidad de fijar precios es nula, los agroexportadores van a transferir la totalidad del impuesto a los productores locales, quienes terminarán siendo los contribuyentes reales del nuevo gravamen.

El impuesto pasará entonces a formar parte del costo de producción local, haciendo que los productores menos eficientes sean expulsados del mercado, ocasionando una disminución en la producción. Técnicamente, el impuesto hace que la curva de oferta se desplace hacia la izquierda y arriba, pasando de O a O’, impactando negativamente la producción local y a la economía en su conjunto. Por lo tanto, se debería buscar un mecanismo tributario que cumpla con los objetivos propuestos sin afectar la producción.

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