UNA: vergonzoso tratamiento salarial

Un profesor de algoritmos de la Facultad Politécnica gana la mitad que un chofer o una limpiadora de la Justicia Electoral. Solo cabe una palabra: vergüenza.

 

Cometimos la impruden­cia de meternos en las planillas salariales de la Universidad Nacional de Asunción. El resultado de la exploración pone los pelos de punta y provoca náuseas. Rezuma en ellas el desprecio que en la función pública se tiene hacia el cono­cimiento y su valor.

Hace un par de días los diputados aprobaron el PGN-2018 con aumentos para ciertos enclaves bu­rocráticos que han llevado el déficit por encima del 1,5% sobre el PIB que auto­riza la ley de responsabi­lidad fiscal. Esto no sólo confirma que a la hora de hacer las cuentas los políticos se “rascan hacia adentro” sino que además les importa un bledo los monumentales desniveles salariales existentes en la relación costo-beneficio en los gastos del Estado.

Veamos algunas joyitas. ¿Sabe Ud., amable lector, cuánto gana en la Facul­tad Politécnica (FP) un profesor de algoritmos y estructura de datos, tal vez una de las disciplinas que más futuro tiene con aplicación inmediata? Asústese: 1.738.000 gua­raníes. Un chofer y una limpiadora del Ministerio Público ganan 2.200.000. A un docente investigador a tiempo completo de la FP con un doctorado y 40 horas cátedra semanales le pagan 13.860.000, mientras un adjunto de la fiscalía general recibe 15.800.000. Un director de carrera de ingeniería electrónica, con licencia­tura en didáctica univer­sitaria recibe 3.454.706 guaraníes cuando a un asesor con apenas bachi­llerato le pagan en la jus­ticia electoral 8.800.000 guaraníes. Para llorar.

Por eso, cuando desde el Gobierno se habla de una “educación de excelencia”, convendría saber a qué diablos se están refiriendo, porque la vocación de cambio de una gestión comienza por vislumbrarse en la estruc­tura del gasto público. Y en ese capítulo, hasta ahora, sobresale sólo una palabra: vergüenza.

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