Un trasplante que dio vida al sueño de ser golfista

Tatiana Benítez Insaurralde recibió un nuevo corazón en el 2007. Se trata de la primera cirugía de trasplante pediátrico del Paraguay, realizada en el Hospital Bautista. La noche del 31 de agosto de ese año, la incesante búsqueda de un donante llegó a su fin, y la larga espera se tradujo en una nueva oportunidad para la niña.

Cuando Tatiana Benítez volvió a nacer tenía solo seis años. Un trasplante de corazón fue la chispa que encendió nuevamente la energía que caracteriza a una niña de su edad, y ese aliento de vida le dio la oportunidad de escribir una nueva historia. Hoy, esa tierna niña que en el 2007 recibía un órgano para vivir, es una exitosa golfista que deja en alto la bandera nacional.

La historia no la marcó solo desde este salto de la medicina como el primer trasplante pediátrico del país, sino también con los logros que fue cosechando al dejar sus sueños fluir. Tati, como la conocen sus cercanos, es un ejemplo de vida que motiva e inspira en esa maratón que todos co­rremos con distintos grados de dificultad: la vida. “Fue como vol­ver a nacer pero de una buena forma, como cuando te despertás con toda la energía del mundo y te sentís bien”, recordó en en­trevista para 5días.

UNA HISTORIA DE LUCHA
Tras la dura travesía que había enfrentado con la miocardiopatía que la aquejaba, su periodo de recuperación ya le pareció corto, y desde entonces pudo llevar una vida normal. Para Tati, su donante es un ángel que la acompaña y la cuida día a día: “Sin esa persona no iba a estar donde estoy. Es algo que me llena”.

Superarse y vencer sus miedos fueron metas que la deportista siempre tuvo presente en la vida. El acompañamiento de su familia es clave, y los considera ese “empujón” que la motiva a crecer. Fue así que a los 15 años, empezó a hacer realidad su sueño de practicar golf. Pero ella iba aún más lejos: es una campeona mundial con tres medallas de oro en su carrera. Es la única deportista con trasplante en representar a Paraguay en estas convocatorias internacionales.

“Mi sueño era practicar golf. Jamás pensé que a través de eso representaría al país en una competencia de personas trasplantadas, fue un sueño que cumplimos hace poco”, refirió.

La primera medalla de oro la obtuvo en los Juegos Latinoamericanos para deportistas Trasplantados. La segunda ya fue a nivel mundial, en los XXI Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados que tuvieron lugar en Málaga, España. Su deseo de superarse la llevó a hacerse nuevamente con este máximo título en Salta el año pasado, y en esa misma competencia también recibió un importante destaque entre los golfistas latinoamericanos.

“Hace 12 años, yo no sabía si volvería a caminar, estaba muy grave. Y el hecho de poder jugar, caminar y disfrutar de la vida para mí es un logro. Competir con deportistas de alto rendimiento en Paraguay, que tienen mi edad, es un honor y un orgullo”, expresó.

Hoy Tatiana no solamente se prepara para encarar la etapa universitaria, sino para dar continuidad a su historia deportiva en la competencia Mundial que se celebrará en agosto de este año en Inglaterra.

HACER HISTORIA
El año pasado, la joven de 18 años completó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional San Lorenzo, destacándose con altas calificaciones y siendo beneficiaria de una media beca para la universidad. Su sueño, afirma, es ahora estar del otro lado de la medicina: el del profesional. “Es una forma de devolver lo que a mí se me dio, poder ayudar a personas que pasan por lo que yo pasé. Siento que los voy a entender de una mejor manera porque yo ya estuve del lado del paciente”.

Tatiana deja un mensaje a aquellas personas trasplantadas que no se animan a dedicarse a los deportes. “Es algo que les va a cambiar la vida a todos, es increíble porque desde que hago deportes y practico golf, nunca más tuve alguna enfermedad”, afirmó.

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