Factores que repercuten en la desaceleración del crecimiento

ELABORADO POR MCS
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La actual desaceleración económica del país ha generado discusiones entre economistas, periodistas, políticos y la ciudadanía en general. Sin embargo, la mayor parte de estos no llegan a comprender en qué consiste y cuáles son los factores que explican este fenómeno que ha afecta a Paraguay después de un periodo de crecimiento económico sostenido.

¿En qué consiste la desaceleración?

Esta terminología económica se refiere al proceso de disminución del ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que ocurre cuando en un periodo dado la tasa de crecimiento es menor a la registrada en periodos previos. Las cifras preliminares del Banco Central del Paraguay (BCP) indican que Paraguay creció en torno al 4% en el 2018, sin embargo, para el 2019, los agentes económicos, organismos multilaterales y otros medios especializados coinciden en que la economía crecería en torno al 3,5%, mientras que en los últimos 5 años el promedio anual de crecimiento de la economía fue de 4,2%. Es decir, en la situación actual, seguiremos por una senda de crecimiento, pero el mismo sería aproximadamente 0,7 puntos porcentuales menor al promedio registrado en el periodo 2014-2018 reflejando así la desaceleración.

No obstante, la señal de alerta ya está encendida y es importante prestar especial atención a cuáles son los principales determinantes del crecimiento económico del país y en cuáles debemos poner foco para mitigar los efectos adversos en la economía nacional.

SECTOR EXTERNO MÁS COMPLEJO

Paraguay se destaca por ser una economía abierta al mundo. En el 2018, el coeficiente de apertura comercial [(Exportaciones + Importaciones) / PIB] osciló alrededor el 67%, siendo una de las economías con mayor apertura comercial en Latinoamérica.

Las exportaciones están altamente concentradas tanto en productos como en destinos. En lo primero, la sumatoria de las exportaciones agropecuarias (cereales, granos de soja, aceite de soja y harina de soja y carne) representan el 38,5% de las exportaciones totales. Con respecto a lo segundo, el 57% de las exportaciones del 2018 fueron enviadas al Mercosur, 9% a los países de la Unión Europea y 9% a Rusia, por lo tanto, en estas tres zonas económicas se aglutina el 75% de las exportaciones registradas.

El comercio de frontera también tiene una relevancia considerable en la economía nacional, al respecto, las reexportaciones representaron el 23,5% de los envíos totales en el 2018. Estas a su vez dependen de la cotización del dólar y la situación económica de nuestros países vecinos,
principalmente de Brasil.

Al comenzar el 2019, el escenario internacional está pasando por una desaceleración generalizada. La Unión Europea crecería menos debido a la incertidumbre del comercio mundial y a factores internos de las mayores economías del Bloque. Rusia, uno de los principales destinos de nuestra carne, también experimentará una desaceleración relacionada, en particular, con el empeoramiento del pronóstico de los precios del petróleo a medio plazo.

Estados Unidos y China crecerían positivamente. El primero con un crecimiento más sólido que mantendría elevada la cotización del dólar mientras que la segunda crecería a un menor ritmo, con lo que la demanda global se desaceleraría. En el plano regional, hay perspectivas que la economía brasileña mejore apoyada principalmente en la expansión de las inversiones y de las exportaciones, pero hasta ahora el crecimiento es lento. Argentina por su parte decrecería este año, experimentando una reducción del empleo, los salarios y por ende del consumo interno. La inflación se iría reduciendo paulatinamente, pero igual seguirá siendo de dos dígitos.

Esta visión general del sector externo permite divisar que los factores externos que contribuían a nuestro crecimiento están desacelerados y no tendrán la fuerza para impulsar una reactivación de la actividad en Paraguay. Motores internos también están desacelerados El estimador de cifra de negocio (ECN) del BCP muestra que las ventas empezaron a desacelerarse en abril/mayo del 2018, lo que se intensificó durante todo el segundo semestre de ese año y a comienzos del 2019. Los sectores que más se desaceleraron fueron los de venta de prendas de vestir, venta de materiales de construcción,
venta de combustibles y equipamientos para el hogar.

Las exportaciones agropecuarias también muestran una desaceleración, esto se debe a que en la zafra 2018-2019 la producción de soja se reduciría en 12,6% (-1,3 millones de toneladas) por el menor rendimiento provocado por la sequía que llevaría a que las exportaciones caigan en 9,1% (-430 mil toneladas). La exportación de carne por su parte, presentó al mes de febrero una caída de 8,9% interanual en valor, esto se debió a que los precios relativos son menores y la competencia internacional con Argentina y Brasil es elevada.
Parte de la desaceleración es fruto de la situación global y regional ya que somos una economía pequeña y abierta al mundo, pero la otra parte es resultado de un modelo que ya no tiene posibilidades de expansión.
Si seguimos con este modelo de crecimiento siempre que las condiciones externas estén estables y el clima sea favorable, creceremos, pero constantemente estaremos expuestos a la volatilidad intrínseca estas variables.
Ahora es cuando debemos planificar un cambio en el modelo de crecimiento, orientándonos hacia uno que permita potenciar sectores no tradicionales y reducir la pobreza, el desempleo y la desigualdad generando oportunidades para todos.

Categóricamente este cambio no se dará de la noche a la mañana, ya que los factores que limitan el potencial de crecimiento son múltiples e interrelacionadas. La transformación debe comenzar con un cambio de mentalidad en la que participen gobernantes, empresarios y trabajadores en general donde el foco debe ser transformar a Paraguay a una economía sólida, con alta especialización y eficiencia, interrelacionada con el mundo.

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