Gobierno de la muchedumbre

La ley primera… respetar para ser respetados

Por Héctor Sosa Gennaro
SOCIO
Club de Ejecutivos

En la historia de la humanidad, es cíclica la aparición de pensamientos e ideologías, que responden a coyunturas sociales que se generan como consecuencia de circunstancias que afectan a la vida de los pueblos.

La oclocracia es un concepto que se remonta a la antigua Grecia, y que se refiere a “el gobierno de la muchedumbre”. Por tanto, no debemos confundir el “gobierno de pueblo”, que es la definición clásica de la democracia.

En la práctica, en nuestro país todos los días estamos definitivamente coaccionados por las distintas manifestaciones: ataques y agresiones, por personas que invocan la conculcación de supuestos derechos, avasallando en forma sistemática y totalmente violenta los derechos de los demás, así como las normas básicas que rigen los principios democráticos.

Estas personas, envalentonadas con la masa, arremeten contra todo lo que se pone en su camino, creando un estado de absoluta indefensión para el resto de la ciudadanía, que lo único que desea es cumplir con sus responsabilidades laborales y familiares que son por supuesto el fin de una vida armónica en una sociedad civilizada.

Vemos, pues, que la oclocracia es un agente de producción socio-política que degenera y vicia la estructura del Estado. Razón por la cual debemos activar los órganos de la democracia para obligar a esta muchedumbre ajustarse a la ley, a fin de que los requerimientos del pueblo puedan ser encausados por las vías legales. Y así evitar que la anarquía y el desborde social tengan consecuencias realmente graves.

 

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