El Lava Jato ya desembarcó en el Paraguay

El Lava Jato ya desembarcó en el Paraguay. Depende de las autoridades de supervisión actuar con celeridad para que sus efectos no sean tan destructivos".

El estrépito causado por la investigación que la justicia brasileña está llevando a cabo en torno a dos bancos, uno paragua­yo y otro brasileño vincu­lados al lavado de dinero, va a provocar una serie de efectos encadenados con derivaciones impre­decibles.

El denominado operativo “Lava Jato” –en relación al sistema utilizado en los lavaderos de autos- ha generado ya una serie de procesos que involucra a 48 diputados y senadores estatales y fe­derales del Brasil, muchos de ellos envueltos en otro esquema de corrupción, el “mensalao” o pago de sobornos para aprobar o bloquear determinadas leyes en el Congreso brasileño. Este universo de corrupción es tan inmenso que la Policía Federal del Brasil y el Supremo Tribunal de Jus­ticia hablan abiertamente de “la mayor investiga­ción de corrupción en la historia de Brasil”.

En este lodazal negro y pestilente está cayendo el Paraguay por culpa exclusiva de dos actores fundamentales: un ban­co de plaza -y se señala al BASA, sospechado de realizar operaciones de lavado de activos con corresponsales brasileños- y autoridades de superintendencia bancaria infectadas de lenidad… o colusión.

Cuando 5días destapó esta inmunda sentina de negocios sucios, el directamente involucra­do se permitió el lujo de litigar contra su director por (sic) “daño moral”.

La Superintendencia de Bancos del BCP debe actuar de inmediato, interviniendo ya el banco involucrado en el proceso brasileño a fin de preservar intocado el patrimonio documental que ayude a profundizar la investigación. Y, ade­más, para salvaguardar los activos de terceros que han confiado en la operativa bancaria de la institución.

El Lava Jato ya desem­barcó en el Paraguay. Depende de las autori­dades de supervisión del BCP actuar con celeridad y eficiencia para que sus efectos no sean tan destructivos.

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