El seguro de Responsabilidad Civil

Guillermo Fronciani
Abogado

 

Toda conducta humana genera una responsabilidad. Cuando por esa conducta realizada con dolo, o bien culpa o negligencia produciendo un daño a otro,  estamos ante un hecho ilícito que puede dar nacimiento a la obligación de indemnizar. Entonces, para que ello se produzca debe reunirse dos elementos principales. 1) que haya daño causado y 2) que el autor del hecho se le pueda imputar dolo, culpa o negligencia. En el primer caso habrá un delito; en el segundo un cuasi delito. Nuestro Código Civil en su artículo 1833 se refiere a la responsabilidad por hecho propio al expresar: “…El que comete un acto ilícito queda obligado a resarcir el daño. Si no mediare culpa, se debe igualmente indemnización en los casos previstos por la ley, directa o indirectamente…”, se refiere aquí a los actos propios, y en su artículo 1834 define que actos tendrán el carácter de ilícitos.  Pero la responsabilidad puede derivar también de un acto ajeno: “…El que cometiere un acto ilícito actuando bajo la dependencia o con autorización de otro, compromete también la responsabilidad de este…” (Art. 1842 Código Civil). Y por último la responsabilidad también puede ser sin culpa cuando: “….El que crea un peligro con su actividad o profesión, por la naturaleza de ellas, o por los medios empleados, responde por el daño causado, salvo que pruebe fuerza mayor o que el perjuicio fue ocasionado por culpa exclusiva de la víctima, o de un tercero cuyo hecho no deba responder…” (Art. 1846 Código Civil) y “…El dueño o guardián de una cosa inanimada responde del daño causado por ella, si no prueba que de su parte no hubo culpa, pero cuando el daño se produce por vicio o riesgo inherente a la cosa solo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder. El propietario o guardián no responderá si la cosa fue usada contra su voluntad expresa o presunta…” (Art. 1847 Código Civil). Estos últimos artículos se refieren a la llamada responsabilidad extracontractual es decir no proviene de un contrato entre las partes y por tanto no existen derechos y obligaciones previamente pactadas.

Es importante lo señalado para comprender que de alguna u otra manera estamos expuestos ante nuestro actos ya sea personales o de quienes están bajo nuestra dependencia o por nuestra actividad misma,  y así aparece el seguro de responsabilidad civil como una manera de transferir al asegurador las consecuencias pecuniarias que pueda implicar esas conductas siempre y cuando no provenga de una conducta intencional o dolosa. Ya que una actitud dolosa libera al asegurador cuando el tomador provoca el siniestro, dolosamente o por culpa grave. (Art. 1649 Código Civil), situación que requiere que el asegurador determine fehacientemente la actitud dolosa,  evitando  dudas relacionadas con la cobertura de la póliza en perjuicio del tercero afectado.

Así, sobre el seguro de responsabilidad civil, el artículo 1644 del Código Civil expresa: “…Por el seguro de responsabilidad civil, el asegurador se obliga a indemnizar, por el asegurado, cuando este  llegue a deber a un tercero en razón de la responsabilidad prevista en el contrato, a consecuencia de un hecho acaecido en el plazo convenido…”; el asegurador otorga entonces una cobertura por la que se compromete a mantener indemne y liberarlo económicamente al asegurado de los reclamos del tercero ya sea que se originen de un hecho contractual o extracontractual y hasta el monto de la suma asegurada contratada.

En la práctica la cobertura de la póliza comprende la responsabilidad del asegurado por las lesiones ocasionadas y la muerte misma de los terceros damnificados y los daños a las cosas o bienes de su propiedad. La garantía del asegurador comprende además el pago de los gastos y costas judiciales y extrajudiciales para oponerse a la pretensión del tercero  y el pago de las costas de la defensa en el proceso penal cuando el asegurador asuma esa defensa (Art. 1645 Código Civil).  La denuncia del siniestro deviene del mismo artículo 1589 en donde el tomador o asegurado comunicara al asegurador el acaecimiento del siniestro dentro de los tres días de conocerlo, no obstante es importante el aviso inmediato cuando las circunstancias así lo ameriten a fin de que el asegurador aplique las diligencias necesarias para actuar en consecuencia.

Por tanto, el seguro de responsabilidad civil constituye una herramienta importante para salvaguardar el patrimonio económico del asegurado así se trate de persona física o jurídica y donde determinadas conductas,  como vimos, puede  dar nacimiento a una obligación de indemnizar.

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