Transporte masivo

Club de Ejecutivos

Lauro Ramírez López
Socio – Club de Ejecutivos

 

La vida de las ciudades se mueve mucho más rápido y evoluciona con más ritmo que hace apenas unos años.

Uno de los desafíos de las autoridades de los países es, justamente, “alcanzar” esa velocidad con que se desarrollan y “adelantarse” a las urbes, si puede decirse así.

Programar el crecimiento, planificar el desarrollo, hacer modelos que permitan prever los distintos escenarios futuros, con base a datos concretos y reales, para establecer normativas y presupuestar soluciones a los problemas que cotidianamente vive el ciudadano.

Si 720.000 vehículos de todo tipo ingresan diariamente a la ciudad de Asunción, incluyendo en ese dato a los buses y vehículos particulares, es lógico que nuestras calles estén atestadas y la velocidad de circulación sea cada vez menor.

Los japoneses con el recordado Plan Z ya lo previeron hace más de 30 años. Ya lo sabíamos, lo hablamos muchas veces, lo discutimos en todas las administraciones municipales y nacionales, se publicó en la prensa profusamente. Su profecía de que la velocidad de movilidad sería de 5 km por hora ya se cumplió, pero… ¿Qué hicimos?.

Es necesario pensar en el transporte masivo de pasajeros, en afrontar los desafíos de traer calidad de vida a la gente por encima de los cambios transitorios de autoridades.

Establecer una política y planificación estratégica que atraviesen las distintas administraciones, y que las
autoridades pasajeras las cumplan.

Algún día tenemos que conseguir que los cambios no se sientan y los planes bien orientados al bienestar de la población se sigan desarrollando sin parar. El desarrollo del país lo necesita. Y ahora más que nunca.

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