El impacto social de la biotecnología

San Pedro, ejemplo clásico de postergación en desarrollo socioeconómico, es en donde se está produciendo el mayor vuelco en biotecnología".

Decíamos en nuestra edición de ayer que el Paraguay sigue a pasos firmes en el uso de la biotecnología. Y aun cuando en términos de porcentaje quede mucho por crecer, el impacto que está produciendo en la forma de producir rubros primarios va mucho más allá de lo que a simple vista se podría percibir.

Es sabido que los departa­mentos en donde la meca­nización, el agronegocio y la biotecnología tienen mayor preponderancia son Alto Paraná, Canindeyú, Itapúa, Misiones y Caagua­zú. Pero quizá sea San Pe­dro, siempre citado por su retraso y postergación en materia de desarrollo, en donde se esté produciendo el mayor vuelco.

En la campaña 2018-2019 de la cadena de la soja, la cober­tura total fue de 370.000 hectáreas, 56.000 de ellas trabajadas en fincas de menos de 20 hectáreas. Estos pequeños produc­tores, además de entrar al complejo de la soja, se han sumado definitivamente a la mecanización con siembra directa, uso de biotecnología, rotación de cultivos y adopción de abonos verdes como co­bertura y enriquecimiento de suelos.

Esto quiere decir que no menos de 10.000 pequeños produc­tores, antaño dedicados al verdadero monocultivo, el algodón, hoy emplean las técnicas más avanza­das en manejo de suelos, producción diversificada e incluso ensayos exitosos de convertir granos de pro­ducción propia en carne, un poco para consumo propio y el excedente para obtener renta. Y ya no se trata de esperar la tierra para ver qué culti­var luego sino al revés: primero ven qué rubro es el que más demanda el mercado y luego encaran su cultivo, en no pocos casos, alquilando parcelas.

Se puede asegurar, sin riesgo de equívocos, que los pequeños agricultores que ensayaron la biotec­nología y la mecanización, ya no vuelven atrás.

Y eso es progreso.

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