Hay vida después de Itaipú y Yacyretá

¿Seguiremos polemizando con Brasil y Argentina o empezaremos a mirar más allá del horizonte? Mucho tiempo más para perder no hay".

Itaipú y Yacyretá tienen la virtud de desatar inter­minables polémicas que llenan páginas enteras en diarios, horas de televi­sión, decenas de libros y papers generando encen­didas posiciones encon­tradas. Así estamos desde hace 46 años, cuando se pergeñaron los tratados que dieron lugar a com­plicados anexos y notas reversales que nos tienen enojados a los paraguayos hasta hoy día. Pero cabría preguntarse si vamos a seguir así ad infinitum o empezaremos a pensar en caminos alternativos que nos saquen del pantano.

Porque algo es seguro: hay una vida después de Itaipú y Yacyretá. Pero como en muchas otras cosas, en el Paraguay seguimos atrapados en el remolino de polémicas estériles o de bajo impacto.

En cambio Argentina y Brasil ya han pasa­do página y miran otros horizontes.

Brasil, que depende en un 70% de la energía hidroeléctrica, se ha convertido en la sexta potencia mundial en energía eólica, con 500 parques con un potencial de 13 gigawats, el 90% de la capacidad de Itaipú. Argentina, que genera por ahora el 63% de su energía con centrales tér­micas, optó por la energía fotovoltaica a partir de “granjas solares” que ya entregan 320 gigawats, el 10% de lo que produce Yacyretá. Con tecnolo­gía y capital chinos, la instalación más grande acaba de ser inaugurada en la provincia de Jujuy.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguir enfrascados en nuestras eternas disputas con Brasil y Argentina por arreglar esto o aquello en las binacionales? ¿O va­mos pensando ya en otras opciones para asegurar nuestro futuro energético que está, aunque no se lo vea, a pocos centímetros tras el horizonte? Sólo hace falta que alguien, en el Gobierno, levante la mirada y lo analice.

Porque mucho tiempo más para perder no hay.


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