La industria sin humo

Debemos pensar a la ciudad más allá del maquillaje para un evento.

En primera persona
SAMUEL ACOSTA
@acostasamu
PERIODISTA

La avalancha de fanáticos argentinos del equipo de Colón nos mostró una vez más que Paraguay podría ser un destino fantástico, si tan solo se invirtiera en tener una mejor infraestructura.

El Gobierno municipal intentó maquillar algo del desastre en el que se encuentra la ciudad, pero ante tanta precariedad se llegó al colmo de, por ejemplo, pintar pasos peatonales sobre una aveni­da principal repleta de baches.

Mientras hacían el raspado de una calle principal justo les cayó la lluvia y no se pudo recapar el asfalto. Un pequeño ejemplo de la improvisación y de lo abandonada que está la capital. Así y todo, los visitantes se retiraron del país fascinados por la calidez de los paraguayos que les demostraron ese afecto tan desinteresado que nos identifica.

Destinos atractivos nuestro país tiene de sobra. El gran problema continúa siendo la precaria accesibilidad para quien los intente descubrir.

El turismo paraguayo mueve anualmente unos US$ 150 millones con un promedio de 600 mil visitantes extranjeros, pero si tuviéramos mayores conexiones aéreas, una estación cómoda y moderna, carreteras y señalización en buen estado y un servicio de guía para los visitantes, estos números fácilmente podrían duplicarse.

El casco histórico capitalino es bellísimo y los centros de entretenimiento de la zona corporativa no tienen nada que envidiar a urbes de la región, el problema con­tinúa siendo la imagen de abandono que transmitimos en las plazas, el desorden total del tráfico y la suciedad imperante.

El camino para lograrlo es trabajar por la ciudad como si cada fin de semana nos hubiera a visitar 35.000 turistas. Tenemos el potencial para ser un destino de visita no solo para grandes eventos, sino para que descubran la cultura y belleza natural que tiene esta tierra. Solo de nosotros depende.

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