Sociedades de garantía recíproca

Estas sociedades funcionan en el ámbito estrictamente privado y requieren, para su existencia, de una ley específica, inexistente en el país".

La cuarta edición de “100 Emprendedores”, en preparación, recoge otras tantas historias publica­das a lo largo del año por 5días. Todas ellas reflejan episodios muy parecidos, los unos con los otros, en cuanto al origen de cada micro o pequeña empresa, nacidas muchas de ellas de un sueño, otras de la observación y consideración de deter­minadas características del mercado y, casi sin excepción, sostenidas con ahorros propios, préstamos familiares o inversiones de diverso origen el más común de los cuales, un capital de riesgo de los emprendedo­res. Hay que remontarse a casos muy especiales para llegar a préstamos para el desarrollo de pequeñas empresas disponibles en el circuito financiero.

El problema no es sólo la oferta de préstamos para el desarrollo sino que por encima de ciertas can­tidades, sólo se otorgan con garantía real la cual casi sin excepciones, pesa sobre bienes inmuebles, a menudo propiedades familiares. Y teniendo en cuenta la alta mortalidad de las pymes –un fenóme­no mundial-, es fácil dedu­cir en qué terminan estos emprendimientos con ga­rantías de esa naturaleza. Es por eso que en muchos países de América Latina funcionan las sociedades de garantía recíproca (SGR) dedicadas a facilitar el acceso a la financiación para aquellas pymes que, por falta de garantías, no la podrían obtener. Estas sociedades mejoran las condiciones en cuanto al tipo de interés y al plazo de un crédito merced a convenios acordados entre las SGR existentes y las entidades bancarias tradicionales. De esta manera, los costos de financiación se reducen considerablemente.

Estas sociedades fun­cionan en el ámbito estrictamente privado y requieren, para su existencia, de una ley específica. Algo inexis­tente, por el momento, la legislación nacional.

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