Timbre de alarma desde el campo

Cerrado el tercer trimestre de 2019, la caída de lo exportado sumaba el 18%. Y si le va mal al campo, ya se sabe las consecuencias".

Durante el primer trimestre del año, los productores del complejo de la soja advirtieron que la campaña 2018-2019 había sido particularmen­te mala, con una caída cuantitativa y cualitativa del 23% en el sector.

Eso significó una res­tricción en su capacidad multiplicadora en la economía, desde el flete granelero hasta el “crushing” en las plantas industriales y la operatividad de las exportadoras del grano.

El lunes pasado la voz de alerta se origina en la otra cadena de valor, la carne vacuna. Referentes del Departamento de Estudios Económicos del Banco Central mostraron a octubre una retracción del 12,5% de las expor­taciones con respecto al mismo periodo del 2018. En términos monetarios, significa que US$ 126 millones dejaron de entrar al país. Sólo Rusia, el primer cliente del Paraguay, redujo en casi un 40% sus compras.

Y el año no tiene visos de cerrar con alguna reversión de la tendencia. El tercer llamado de atención nos devuelve al sector granelero. Según datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comer­cializadores de Cereales y Oleaginosas, las parti­das embarcadas hasta octubre se retrajeron un 19,4%, “producto –dice el informe de CAPECO- de la menor producción de la oleaginosa en la campaña 2018/19”.

Proyectando a diciembre la tendencia, es muy posible que el año cierre con la caída del 23% ya anunciada en sus inicios.

Estas cifras deben preo­cupar a quienes condu­cen la economía del país. En 2018, las dos cadenas de valor cubrieron el 59,7% del total de las ex­portaciones que, mone­das más o menos, llega­ron a US$ 9.000 millones según datos del BCP. Cerrado el tercer tri­mestre de 2019, la caída de lo exportado sumaba ya el 18%.

Y si le va mal al cam­po, ya se sabe las consecuencias.

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